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Los amores de Rubén Darío: Rafaela Contreras, Rosario Murillo y Francisca Sánchez

RAFAELA CONTRERAS

El padre de Rafaela, Don Álvaro Contreras Membreño (N.Honduras 1839) llegó a Costa Rica en 1865 allí trabajó el padre de Rafaela como profesor del colegio de San José y el presidente José María Castro Madriz le pidió  que escribiera en “la gaceta”, diario oficial del gobierno de Costa Rica en esos años conoció a Doña Manuela Cañas Hidalgo, el 27 de febrero de 1868 Don Álvaro Contreras fundó en Costa Rica el semanario “La estrella de Jirazu”, también el 15 de marzo publicó las Reglas de actuación de todo periodista: “El periodista debe ser independiente para defender sin temor la libertad, el derecho, la justicia y el merito ya trate de los pueblos y de los individuos oprimidos, o bien de los gobiernos progresista, liberales y honrados que muchos sufren los rudos golpes del azote de los trastornadores .“ En 1868 Don Álvaro Contreras se casó con doña Manuela Cañas  Hidalgo, luego fundó en Costa Rica el periódico “el  debate”, en 1869 fue Vice Canciller de  Costa Rica el 10 de Abril de 1870 fue electo diputado de la Asamblea Nacional Constituyente de Costa Rica fue nombrado por esta asamblea “comisionado para Redactar el proyecto de Constitución de la república".

Al caer el gobierno constitucional de Don José María Castro  Madriz. Sale de Costa Rica al exilio, esto en compañía de su esposa Manuela y sus 3 hijas (Rafaela Salvadora, Julia y Emilia Josefina. M.  en 1871).

Primer encuentro de Rubén con Rafaela Contreras

Los niños Rubén y Rafaela desde 1876 hasta 1878 fueron compañeros de juegos infantiles en casa de su tía Rita Darío de Alvarado, de ambos niños participaban en las amenas tertulias de Leticia Menéndez, hija segunda del presidente de la república salvadoreña Francisco Menéndez, y buena amiga de aquella familia.

Desde esos tiempos Rubén era protegido del demócrata mandatario Salvadoreño. En esa época Rubén y Rafaela  eran de aquellos compañeros que cantaban y bailaban alegraban las fiestas pueriles, cantaban canciones en las novena de la virgen en las fiestas de diciembre, también en compañía de sus padres compartían sus paseos en la playa.

Esto sucedió así hasta 1878, año en el cual asumió el poder en Nicaragua el Sr. Joaquín Chamorro, el nuevo gobierno lo presionó para que abandonara el país, por lo tanto don Álvaro Contreras, su esposa Manuela y sus 2 hijas debieron exiliarse en panamá, luego se trasladó a el salvador, donde murió Don Álvaro el 9 de octubre de 1882, siempre con el sueño de unificar una sola nacionalidad centroamericana.

En ese funeral, Rubén Darío conoció a Don José Cañas (pariente de Doña Manuela), dio el pésame a Doña Manuela Cañas Hidalgo, a Rafaelita y a su hermana Julia en esa época no había aflorado el amor hacia Rafaelita, sin embargo Rafaelita de 13 y Rubén próximo a cumplir sus 16 en esas circunstancias empezó a frecuentar la casa de la viuda Doña Manuela Cañas y compartir platicas juveniles amenas con Rafaelita, familiares y amigos.

Rafaelita actriz y profesora

Mientras tanto, Rafaelita – como era llamada por todos – intervino de 15 años en una representación de la “traviata” de Giovanni Verdi en san salvador y, para 1888 – de diecinueve – fue profesora de geografía y calistenia en el colegio normal de señoritas de la capital salvadoreña. Por su lado su hermana Julia se había casado. Con Ricardo Trigueros, hijo de un banquero salvadoreño, Manuel  Trigueros, que en esa época acuñaba y respaldaba la moneda circulante.

RAFAELITA PERIODISTA, MUSA Y NARRADORA.

Así mismo Rafaelita seria redactora de la revista de san salvador, Ramos de violetas editada por un  grupo de señoritas en 1890 Rubén desde agosto de 1889,  de nuevo en tierra salvadoreña, había reanudado su amistad con aquella. Brotando en él “una nueva llama amorosa”, precedida por Rosario Murillo en Managua efímeramente apagada.

"Yo creía que todo era una noche

que todo era ya negro para mí alma sin luz.

¡He visto una visión de amor inmenso!

mi alma ya estaba muerta:

la has revivido tú: ¡Ay! Yo quería

hallar un ángel blanco

para mi sueño azul".

Así insertó en el diario la unión –Órgano unionista dirigida y financiado por el presidente Francisco Menéndez– relatos y un poema en prosa de Rafaelita, marcados por la imprenta de azul… Pero ella se ocultaba bajo el pseudónimo de ‘’Stella’’.  Rubén interrogó a Tranquilino Chacón, redactor de la unión, sobre la autora de esas prosas –son de Rafaelita– Respondió Chacón ¡ah sí debí  haberlo imaginado!, ¡Que alma más delicada la suya! – exclamó Rubén un vago simbolismo idealista en esas piezas narrativas: “Mira, la oriental”, “Reverie”, “la turquesa”, “aunque en Humanzor no falta la observación objetiva y la crítica social”. De hechos con otros publicados en Guatemala por su esposo convertirían a Rafaelita Contreras en la primera escritora  modernista de Centroamérica. El propio Rubén había presentado “Reverie”  en una nota: “un marco humilde para un lienzo de oro”, (La unión San Salvador 10 de marzo de 1890)

MATRIMONIO CIVIL EN SAN SALVADOR

La cabeza del rawí


La cabeza de rawí
Declamación de Paola Celeste Gómez en una presentación del libro: Animación Lectora: Teoría y Práctica de Patricia Blandón en Casa del Libro, el 24 de abril de 2021 en Managua, Nicaragua.


I

¿Cuentos quieres, niña bella?
Tengo muchos que contar:
de una sirena de mar,
de un ruiseñor y una estrella,
de una cándida doncella
que robó un encantador,
de un gallardo trovador
y de una odalisca mora,
con sus perlas de Bassora
y sus chales de Lahor.

El canto errante - Rubén Darío

EL CANTO ERRANTE es un libro muy laborioso, formado con versos de tantos lugares y años diferentes, que abarcan desde Chile a Francia, y el cual les fueran enviados por sus amigos. Está precedido de un notable prólogo “Dilucidaciones”, que son los artículos publicados en los lunes de El Imparcial. Es su credo poético, la definición de su actitud y de su misión, y lo dedica “A los nuevos poetas de las Españas”. “He celebrado —dice— las conquistas humanas y he, cada día, afianzado más mi seguridad de Dios. De Dios y de los dioses. Como hombre, he vivido en lo cotidiano; como poeta, no he claudicado nunca, pues siempre he tendido a la eternidad”. Estas dilucidaciones son la exposición más completa que ha hecho de sus ideas sobre los asuntos que más le atañen, incluso, por tanto, la forma poética, de la que dice: “no está llamada a desaparecer, antes bien, a extenderse, a modificarse, a seguir su desenvolvimiento en el eterno ritmo de los siglos”, como si presintiera el advenimiento de las actuales escuelas de vanguardia.

A la hora de la apoteosis en su tierra llegan ejemplares de El Canto Errante, desde España que él no pudo traer a pesar de que el libro estaba ya impreso. Sobre este libro recién llegado, Enrique Guzmán siente algo próximo al odio, y Mariano Barreto permanece con las pupilas obnubiladas para la luz que canta, danza e ilumina en los versos de Rubén.

Colorea Historia de Nicaragua para niños y niñas

En esta edición para colorear, se presenta una primera parte de la historia de Nicaragua, tanto de la zona del Pacífico como del Atlántico; desde los primeros pobladores, hasta el asesinato del General Augusto C. Sandino, retomando las primeras páginas del libro con ilustraciones a colores que el autor Karlos Navarro hiciera ya hace algunos años y que si desea descargar el PDF puede darnos su aporte AQUÍ.


Es difícil escribir una historia para niños cuando esa historia está plagada de guerras, traiciones, asesinatos, política, corrupción, etc. pero por lo menos, en esta versión, se logra presentar un lenguaje claro y sobre todo que en cada página, además del párrafo de texto, se presente una ilustración muy bien elaborada por un gran dibujante, como lo es Luis Gonzáles Sevilla, amante de los comics, y en la versión a colores se logran ver mucho mejor estos dibujo.

En esta versión para colorear, los dibujos están escaneado directamente de los dibujos originales que el artista hiciera y que habían permanecido engavetados desde el año 2001, que fue cuando se imprimieron miles de estos libros a colores (puede descargar el PDF) y que en Casa del libro, Managua, aún puede adquirir a precio súper económico, es más, esta empresa acaba de iniciar "una promoción del 15 de enero al 15 de febrero de este año que comienza, 2001: por la compra de uno de esos libros a colores "Historia de Nicaragua para niños y niñas" de 116 páginas, con un precio de tan solo 200 córdobas (que es equivalente aproximadamente a 5 dólares americanos), se puede llevar gratis uno de estos libros para colorear de 90 páginas, así los infantes podrán tener referencia de cómo colorear y pasarán un rato ameno haciendo lo que le gusta y de paso leyendo la historia de Nicaragua, que en la versión a colores llega hasta la presidencia de Arnoldo Alemán.

A continuación el índice y un ejemplo de las primeras páginas del libro que es para colorear.

Contenido del libro de 90 páginas:

La dramática vida de Rubén Darío - 6

Capítulo VI

BAJO LA CRUZ DEL SUR

Ya está en tierras de Chile, en el país en que, según la profecía de Bolívar, la democracia tendría su primera cristalización hispanoamericana, como en efecto ha sido; y al llegar el joven nicaragüense, goza de un período de prosperidad después de cuatro años de guerra con el Perú y Bolivia en la que, victorioso, el territorio anexado, grávido de salitre, es su más precioso surtidor de riqueza. Una jocunda alborada de bienestar y de cultura anuncia un futuro luminoso.1
Se hospeda en “el mejor hotel” en donde de pronto se distrae escuchando a un pianista francés, ex-capitán del ejército galo, llamado Yoyer. Con la premura que las circunstancias exigen busca al señor Eduardo Poirier, 2 porque lleva para ese caballero una de las cartas que le dio en Nicaragua el general Juan J. Cañas. Por la benévola acogida que el señor Poirier le hace, se diría que ya se ha hecho cargo de la misión que desempeñará mientras el joven poeta resida en Chile, la misión de providencia siempre oportuna y eficaz, y por eso lo primero que hace es hospedarlo en su casa.
Por Poirier conoce al gran poeta chileno del momento, Eduardo de la Barra, 3 y a ambos presenta su credencial personal: copias impresas de los poemas que se están editando en Managua y otros inéditos. Los dos intelectuales chilenos reconocen que ese mozo larguirucho, de ojos negros y taciturnos, que fulguran cuando habla, humildemente vestido con pantalones que le quedan cortos y una americana estrecha, es un gran poeta en cierne.

La dramática vida de Rubén Darío - 5





Capítulo V

LA GARZA MORENA

Afortunadamente, Rubén vive y pronto aparece en León, donde el corazón inexhausto de amor de doña Bernarda lo recibe, derramando lágrimas de alegría. Es en los primeros días de octubre de 1883.1
Allí están los amigos de antaño, los compañeros de la infancia, los rivales en la conquista de los corazones femeniles. Ya está incorporado a la vida intelectual de su pueblo. El licenciado Buenaventura Selva, jurisconsulto, publica un periódico La voz de Occidente, en el que desde luego colabora; 2 pero en manera alguna logra subvenir a sus gastos con lo que Selva le paga con la mejor voluntad. Mejor situación le presagia la oferta que le hace un caballero granadino, comerciante, que estuvo en Europa y allá observó la consideración que se dispensa a los hombres de letras. Ese caballero, don Ricardo Vargas, le ofrece hotel y sueldo como dependiente de su casa de comercio de Granada; 3 y él acepta conquistado por la simpatía que su llana cordialidad le inspira, que no el halago de verse tras un mostrador midiendo mantas. Vargas se siente satisfecho de servir y tener a su lado al gran poeta adolescente. Lo hospeda en el Hotel de los Leones con orden de que se le sirva al gusto. No ha sido preciso que el tiempo transcurra largamente para que el excelente señor Vargas atienda más las advertencias de su contabilidad que la voz de su generosidad. La cuenta del hotel es la del Gran Capitán, porque el vate no va en zaga a Vargas en generosidad, y diariamente ha tenido invitados con atenciones de champaña, etc. Caro siente este que paga la europeización de su criterio respecto de los poetas; pero, dispuesto a cortar por lo sano, le avisa que sus servicios no son ya necesarios.

La Dramática Vida de Rubén Darío - 4


Capítulo IV


EL CANTOR DE BOLÍVAR


Algo logran reunirle los amigos y con eso toma pasaje en Corinto para el puerto de La Libertad de El Salvador.1
Temprano del mes de agosto de 1882 pone pie en la tierra hermana, e inmediatamente va a la oficina de telégrafos para enviar un mensaje al poeta Joaquín Méndez.2 Ya han cultivado amistad por correspondencia, y a la sazón Méndez es secretario privado del Presidente Rafael Zaldívar.3 Recibe el telegrama estando a la mesa en un banquete al que asiste Zaldívar y allí mismo le muestra el mensaje de Rubén, y el presidente le ordena atenderlo con toda amplitud.
El secretario le contesta dándole la bienvenida, lo invita a que pase a la capital donde el mandatario tendrá gusto de recibirlo.
El doctor Rafael Zaldívar, presidente del El Salvador, es un diplomático exquisito, político astuto, que logra mantenerse en la Presidencia con el apoyo del general Justo Rufino Barrios, Presidente de Guatemala y caluroso partidario de la Unión Centroamericana, lado que explota aquel, haciéndole sentir su simpatía por la magna causa. Pero Zaldívar en el fondo es separatista y ha de traicionar su palabra empeñada en cooperar al restablecimiento de la Federación. Rubén dirá de él que era “tiránico para unos, bienhechor para otros, y a quien habiendo sido mi benefactor y no siendo yo juez de historia, en este mundo, no debo sino alabanzas y agradecimientos.”
Se hospeda en el mejor hotel, el de un cantante italiano, Egisto Petrilli, en donde puede degustar, con apetito de buen gourmet, ricos platos italianos, magníficos vinos y rubio champaña.
Introducido por Méndez, el Presidente lo recibe con expresiones afectuosas, celebra sus versos, le ofrece su protección y le pregunta qué desea:
—Quiero tener una buena posición social, señor.
—Eso depende de usted.

La Dramática Vida de Rubén Darío 3


Capítulo - 3

SOBRE LAS AGUAS DEL LAGO XOLOTLÁN

  
El correo del Norte ha llevado a Nicaragua la noticia de la muerte del doctor y general Máximo Jerez, ocurrida en Washington el 11 de agosto del 1881, el apóstol de la nacionalidad, por quien Rubén siente afecto y admiración; lo uno por creerlo su padrino de bautismo, según se lo había dicho el coronel Félix Ramírez Madregil, y lo otro por lo mucho que ha oído hablar de él como ciudadano digno de Plutarco; jefe que fue del Partido Liberal, sus correligionarios disponen rendirle honores en veladas fúnebres.1
La primera la celebra el Ateneo y en ella el poeta-niño lee un poema que aspira a ser de gran aliento; lo concibe como canto épico y lo realiza en diecisiete octavas reales como una demostración de su capacidad para enfrentarse con la poesía heroica. El poema es solo la introducción, y no hay duda de que es bello el espectáculo que ofrece el poeta de catorce años invocando al numen:

Despierta y canta, humilde Musa mía,
al Héroe sin igual que halló la muerte
lejos del suelo de su Patria un día,
a quien su gloria resplandores vierte
brinda a mi corazón grata poesía;
dame, ruego, un laúd; no estés inerte...
¡Quiero, en un eco de mi voz inquieta,
de la Unión ensalzar al gran Profeta!

La dramática vida de Rubén Darío 2




Parte - 2

El poeta niño


A la época en que el público nicaragüense lee los primeros versos de Rubén Darío, ya él ha escrito muchos.1 Por esos versos iniciales un vecino de León, Vicente Quiroz, lo llama “poeta niño” y con este cognomento es tratado en los años siguientes en los círculos sociales e intelectuales del país.2
León tiene un núcleo de intelectuales, poetas algunos, periodistas, jurisconsultos, pero literatos todos, que en diferente medida dan prestigio a la intelectualidad nacional.3 Mariano Barreto ahonda mucho en el saber idiomático; Román y José María Mayorga Rivas, Cesáreo Salinas, Manuel Cano, José Rosa Rizo, Samuel Meza, Félix Medina, Felipe Ibarra son poetas; Buenaventura Selva, Agustín Duarte, Tomás Ayón y su hijo Alfonso, Jesús Hernández Somoza, son jurisconsultos y publicistas; Ricardo Contreras, mexicano, ejerce la docencia y la crítica literaria; Modesto Barrios es periodista, abogado y orador. Todos estimulan a Rubén celebrando sus composiciones, solicitando su colaboración para diversos actos académicos y facilitándole obras literarias que lee con delectación. Esos escritores profesan el liberalismo ideológico; son lectores de Juan Jacobo Rousseau y de Montesquieu, de Tácito, de Plutarco, y en aquel momento tienen como oráculo al ilustre ecuatoriano Juan Montalvo. Rubén lee a esos y a otros autores, sobre todo a los poetas españoles, Zorrilla, Campoamor, Ventura de la Vega, Balart, Bartrina, Núñez de Arce. Lee también a Víctor Hugo, y empieza sentir una admiración por el gran lírico, que irá creciendo con su evolución mental. Lee y escribe, escribe y lee incansablemente. Ensaya todos los metros, todas las formas de estrofa, todos los tipos de composiciones poéticas, desde el dístico a la silva, desde el soneto a la oda.

La Dramática Vida de Rubén Darío 1

Capítulo - 1

INTRODUCCIÓN

En la introducción de la primera edición guatemalteca de este libro en 1952, decíamos que “La biografía de Rubén Darío es una empresa todavía inédita...”. Podemos decir en 1979 que esa aserción todavía está latente, si se piensa en una obra que abarque el aspecto biográfico realmente total, y el aspecto crítico completo, fundidos en una unidad que armoniosamente los conforme. Este sería un tipo de gran biografía-ensayo, que ojalá el futuro la vea aparecer. Nuestro afán ha sido esencialmente rastreador de los pasos del poeta desde su nacimiento hasta la extinción de su aliento vital. La vida de Rubén Darío escrita por sí mismo, sigue siendo la infraestructura inevitable para los biógrafos, a pesar de las muchas omisiones, anacronismos, invenciones y tergiversaciones. Amén de la premura de tiempo que explica esos numerosos errores, la principal fuente de ellos es la memoria de la poeta, fabulosa para retener palabras y pobre para conservar hechos. El caso más ejemplificador que refiere el poeta, es la anécdota del capitán Andrews, que correctamente narró como incidente de su primer viaje a España (1892), y al contar el segundo viaje (1898), rectifica, diciendo que fue en este que ocurrió. El doctor Oliver Belmás da la fecha de llegada del capitán Andrews a Palos de Moguer.

Los motivos del lobo de Rubén Darío ilustrado

Los motivos del lobo de Rubén Darío

Este es un poema, auque muchos lo llamen cuento 😊 Es un poema publicado por primera vez por el periódico La Nación. Ya en forma de libro conteniendo ese poema, homenaje y agregando y otros poemas -fundamentalmente creados en su estancia en Mallorca- se edita en 1914 en Madrid, por la Biblioteca Corona: "Canto a la Argentina y otros poemas". Este libro lo puede descar por un bajo precio AQUÍ



















Poema completo


El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ?¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ?¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ?¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: ?En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
?Está bien, hermano Francisco de Asís.
?Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: ?He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. ?¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
?En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote ?dijo?, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
?Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...

A Margarita Debayle

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Margarita Debayle Sacasa era hija del Dr. Louis Henri Debayle "El Sabio Debayle", nació el 4 de julio de 1900, tenía tan solo 7 años de edad cuando Rubén Darío la inmortalizó en el el poema que tituló A Margarita Debayle, esto sucedió cuando, en 1908, el poeta fue invitado a la casa de verano de la familia Debayle en la paradisiaca isla del Cardón ubicada en la ciudad puerto de Corinto, jurisdicción del departamento de Chinandega, Nicaragua. Fue ahí en una tarde cerca de la playa, sentado en una roca que escribió el famoso poema a la entonces niña Margarita, quien le había pedido que le escribiera un cuento en versos. 
Doña Margarita murió en Perú el 19 de diciembre 1983, a la edad de 83 años.

 A Margarita Debayle


Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento:

Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: —«¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».

La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: —«Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».

Y el rey clama: —«¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».

Y ella dice: —«No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado: —«Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».

La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: —«En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.

La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.


Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.


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