La dramática vida de Rubén Darío - 6

Capítulo VI

BAJO LA CRUZ DEL SUR

Ya está en tierras de Chile, en el país en que, según la profecía de Bolívar, la democracia tendría su primera cristalización hispanoamericana, como en efecto ha sido; y al llegar el joven nicaragüense, goza de un período de prosperidad después de cuatro años de guerra con el Perú y Bolivia en la que, victorioso, el territorio anexado, grávido de salitre, es su más precioso surtidor de riqueza. Una jocunda alborada de bienestar y de cultura anuncia un futuro luminoso.1
Se hospeda en “el mejor hotel” en donde de pronto se distrae escuchando a un pianista francés, ex-capitán del ejército galo, llamado Yoyer. Con la premura que las circunstancias exigen busca al señor Eduardo Poirier, 2 porque lleva para ese caballero una de las cartas que le dio en Nicaragua el general Juan J. Cañas. Por la benévola acogida que el señor Poirier le hace, se diría que ya se ha hecho cargo de la misión que desempeñará mientras el joven poeta resida en Chile, la misión de providencia siempre oportuna y eficaz, y por eso lo primero que hace es hospedarlo en su casa.
Por Poirier conoce al gran poeta chileno del momento, Eduardo de la Barra, 3 y a ambos presenta su credencial personal: copias impresas de los poemas que se están editando en Managua y otros inéditos. Los dos intelectuales chilenos reconocen que ese mozo larguirucho, de ojos negros y taciturnos, que fulguran cuando habla, humildemente vestido con pantalones que le quedan cortos y una americana estrecha, es un gran poeta en cierne.

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Capítulo V

LA GARZA MORENA

Afortunadamente, Rubén vive y pronto aparece en León, donde el corazón inexhausto de amor de doña Bernarda lo recibe, derramando lágrimas de alegría. Es en los primeros días de octubre de 1883.1
Allí están los amigos de antaño, los compañeros de la infancia, los rivales en la conquista de los corazones femeniles. Ya está incorporado a la vida intelectual de su pueblo. El licenciado Buenaventura Selva, jurisconsulto, publica un periódico La voz de Occidente, en el que desde luego colabora; 2 pero en manera alguna logra subvenir a sus gastos con lo que Selva le paga con la mejor voluntad. Mejor situación le presagia la oferta que le hace un caballero granadino, comerciante, que estuvo en Europa y allá observó la consideración que se dispensa a los hombres de letras. Ese caballero, don Ricardo Vargas, le ofrece hotel y sueldo como dependiente de su casa de comercio de Granada; 3 y él acepta conquistado por la simpatía que su llana cordialidad le inspira, que no el halago de verse tras un mostrador midiendo mantas. Vargas se siente satisfecho de servir y tener a su lado al gran poeta adolescente. Lo hospeda en el Hotel de los Leones con orden de que se le sirva al gusto. No ha sido preciso que el tiempo transcurra largamente para que el excelente señor Vargas atienda más las advertencias de su contabilidad que la voz de su generosidad. La cuenta del hotel es la del Gran Capitán, porque el vate no va en zaga a Vargas en generosidad, y diariamente ha tenido invitados con atenciones de champaña, etc. Caro siente este que paga la europeización de su criterio respecto de los poetas; pero, dispuesto a cortar por lo sano, le avisa que sus servicios no son ya necesarios.

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Capítulo IV


EL CANTOR DE BOLÍVAR


Algo logran reunirle los amigos y con eso toma pasaje en Corinto para el puerto de La Libertad de El Salvador.1
Temprano del mes de agosto de 1882 pone pie en la tierra hermana, e inmediatamente va a la oficina de telégrafos para enviar un mensaje al poeta Joaquín Méndez.2 Ya han cultivado amistad por correspondencia, y a la sazón Méndez es secretario privado del Presidente Rafael Zaldívar.3 Recibe el telegrama estando a la mesa en un banquete al que asiste Zaldívar y allí mismo le muestra el mensaje de Rubén, y el presidente le ordena atenderlo con toda amplitud.
El secretario le contesta dándole la bienvenida, lo invita a que pase a la capital donde el mandatario tendrá gusto de recibirlo.
El doctor Rafael Zaldívar, presidente del El Salvador, es un diplomático exquisito, político astuto, que logra mantenerse en la Presidencia con el apoyo del general Justo Rufino Barrios, Presidente de Guatemala y caluroso partidario de la Unión Centroamericana, lado que explota aquel, haciéndole sentir su simpatía por la magna causa. Pero Zaldívar en el fondo es separatista y ha de traicionar su palabra empeñada en cooperar al restablecimiento de la Federación. Rubén dirá de él que era “tiránico para unos, bienhechor para otros, y a quien habiendo sido mi benefactor y no siendo yo juez de historia, en este mundo, no debo sino alabanzas y agradecimientos.”
Se hospeda en el mejor hotel, el de un cantante italiano, Egisto Petrilli, en donde puede degustar, con apetito de buen gourmet, ricos platos italianos, magníficos vinos y rubio champaña.
Introducido por Méndez, el Presidente lo recibe con expresiones afectuosas, celebra sus versos, le ofrece su protección y le pregunta qué desea:
—Quiero tener una buena posición social, señor.
—Eso depende de usted.

Conozca a su enemigo: El coronavirus

Información y recomendaciones


Los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En los humanos, se sabe que varios coronavirus causan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). El coronavirus que se ha descubierto más recientemente causa la enfermedad por coronavirus COVID-19.

La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto más recientemente. Tanto el nuevo virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

Síntomas

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Capítulo - 3

SOBRE LAS AGUAS DEL LAGO XOLOTLÁN

  
El correo del Norte ha llevado a Nicaragua la noticia de la muerte del doctor y general Máximo Jerez, ocurrida en Washington el 11 de agosto del 1881, el apóstol de la nacionalidad, por quien Rubén siente afecto y admiración; lo uno por creerlo su padrino de bautismo, según se lo había dicho el coronel Félix Ramírez Madregil, y lo otro por lo mucho que ha oído hablar de él como ciudadano digno de Plutarco; jefe que fue del Partido Liberal, sus correligionarios disponen rendirle honores en veladas fúnebres.1
La primera la celebra el Ateneo y en ella el poeta-niño lee un poema que aspira a ser de gran aliento; lo concibe como canto épico y lo realiza en diecisiete octavas reales como una demostración de su capacidad para enfrentarse con la poesía heroica. El poema es solo la introducción, y no hay duda de que es bello el espectáculo que ofrece el poeta de catorce años invocando al numen:

Despierta y canta, humilde Musa mía,
al Héroe sin igual que halló la muerte
lejos del suelo de su Patria un día,
a quien su gloria resplandores vierte
brinda a mi corazón grata poesía;
dame, ruego, un laúd; no estés inerte...
¡Quiero, en un eco de mi voz inquieta,
de la Unión ensalzar al gran Profeta!

La dramática vida de Rubén Darío 2




Parte - 2

El poeta niño


A la época en que el público nicaragüense lee los primeros versos de Rubén Darío, ya él ha escrito muchos.1 Por esos versos iniciales un vecino de León, Vicente Quiroz, lo llama “poeta niño” y con este cognomento es tratado en los años siguientes en los círculos sociales e intelectuales del país.2
León tiene un núcleo de intelectuales, poetas algunos, periodistas, jurisconsultos, pero literatos todos, que en diferente medida dan prestigio a la intelectualidad nacional.3 Mariano Barreto ahonda mucho en el saber idiomático; Román y José María Mayorga Rivas, Cesáreo Salinas, Manuel Cano, José Rosa Rizo, Samuel Meza, Félix Medina, Felipe Ibarra son poetas; Buenaventura Selva, Agustín Duarte, Tomás Ayón y su hijo Alfonso, Jesús Hernández Somoza, son jurisconsultos y publicistas; Ricardo Contreras, mexicano, ejerce la docencia y la crítica literaria; Modesto Barrios es periodista, abogado y orador. Todos estimulan a Rubén celebrando sus composiciones, solicitando su colaboración para diversos actos académicos y facilitándole obras literarias que lee con delectación. Esos escritores profesan el liberalismo ideológico; son lectores de Juan Jacobo Rousseau y de Montesquieu, de Tácito, de Plutarco, y en aquel momento tienen como oráculo al ilustre ecuatoriano Juan Montalvo. Rubén lee a esos y a otros autores, sobre todo a los poetas españoles, Zorrilla, Campoamor, Ventura de la Vega, Balart, Bartrina, Núñez de Arce. Lee también a Víctor Hugo, y empieza sentir una admiración por el gran lírico, que irá creciendo con su evolución mental. Lee y escribe, escribe y lee incansablemente. Ensaya todos los metros, todas las formas de estrofa, todos los tipos de composiciones poéticas, desde el dístico a la silva, desde el soneto a la oda.

La Dramática Vida de Rubén Darío 1

Capítulo - 1

INTRODUCCIÓN

En la introducción de la primera edición guatemalteca de este libro en 1952, decíamos que “La biografía de Rubén Darío es una empresa todavía inédita...”. Podemos decir en 1979 que esa aserción todavía está latente, si se piensa en una obra que abarque el aspecto biográfico realmente total, y el aspecto crítico completo, fundidos en una unidad que armoniosamente los conforme. Este sería un tipo de gran biografía-ensayo, que ojalá el futuro la vea aparecer. Nuestro afán ha sido esencialmente rastreador de los pasos del poeta desde su nacimiento hasta la extinción de su aliento vital. La vida de Rubén Darío escrita por sí mismo, sigue siendo la infraestructura inevitable para los biógrafos, a pesar de las muchas omisiones, anacronismos, invenciones y tergiversaciones. Amén de la premura de tiempo que explica esos numerosos errores, la principal fuente de ellos es la memoria de la poeta, fabulosa para retener palabras y pobre para conservar hechos. El caso más ejemplificador que refiere el poeta, es la anécdota del capitán Andrews, que correctamente narró como incidente de su primer viaje a España (1892), y al contar el segundo viaje (1898), rectifica, diciendo que fue en este que ocurrió. El doctor Oliver Belmás da la fecha de llegada del capitán Andrews a Palos de Moguer.

Leyendas del Norte de Nicaragua

Este es el primero, de otros libros, que Editorial Amerrisque, está publicando con metodología y compilación del pintor y arqueólogo esteliano, profesor Bayardo Gámez Montenegro, sobre leyendas del norte y centro de Nicaragua, los otros libros, próximamente a editarse y también distribuidos por Casa del Libro, abordarán leyendas exclusivamente de Jinotega y Matagalpa.

Estas leyendas, de este primer libro, forman parte de una recopilación realizada por los estudiantes de las carreras de licenciatura en Español y licenciatura en Ciencias Sociales durante las actividades académicas de la asignatura Antropología Cultural Nicaragüense impartida en la modalidad sabatina de la Facultad Regional Multidisciplinaria de Estelí (FAREM-Estelí), Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua (UNAN-Managua), durante los cursos académicos comprendidos entre 1999 y 2005.

Las mismas se han transmitido de forma oral de generación en generación durante muchos años, muchas veces se ven enriquecidas con detalles, dramatizaciones, recreaciones de su ambientación con sonidos guturales y onomatopeyas.

Muchas aquí recopiladas hacen referencia a la creencia popular de que algunos seres humanos se conviertan en animales, perro, yegua, mono, tigre o cerdo, entre las más conocidas tenemos: El Mico, La Mica, La Chancha Bruja. Otras tratan de la creencia y descripción de seres monstruosos o mujeres trasformadas como en el caso de La Cegua.

Lo malo de comer muchas bananas





Los bananos, las bananas o los plátanos, como quiera llamarlos, pueden no ser tan benéficos para tu cuerpo. Comer bananos conlleva riesgos para el corazón y puedes aumentar de peso.

Incluso hay medicamentos en los cuales el médico te receta no comer luego bananos, los que pueden incluso causar severas reacciones alérgicas.

Los bananos tienen muchos nutrientes buenos, pero no son un alimento de dieta, contienen más calorías que otras frutas (alrededor de 105 calorías) y tienen menos fibra, por lo que no te sentirás satisfecho inclusive comiendo muchos.

Un banano puede ser un buen bocadillo, pero para los contadores de calorías, hay otros mejores bocadillos que ese. Son de nivel medio en el índice glucémico, por lo que no son recomendables para las personas diabéticas.

El Duende Rojo

Leyenda de Ocotal, Nueva Segovia, Nicaragua 


Hace mucho, pero mucho tiempo, cuando Ocotal no era más que unas pocas casas, salía traer leña en unos burritos, que mi padre Isidro, que en paz descanse, tenía al otro lado del Río Grande, a como le llamamos al Río Coco.

El caso es que cuando iba bajando la cuesta a caer al puente observé que al otro lado del río estaba una vaca sin cabeza, sangrando a chorros, como borbollones de agua que fluyen de un cerro barrialoso. Pero como los Pedros no somos dejados; sino que valientes y hombre de fe, cogí la verga de toro, la reata con que se le pega a los animales para que se apresuren, y me dirigí con los burritos hacia la vaca sin cabeza, y una vez que estuve cerca ya no había nada, buscaba por todos lados, pero no miraba ni las huellas de aquella animala decapitada.

— ¡Ve! —me dije—, esa criatura del demonio me tuvo miedo. Es que los Pedros somos pencones, son chochadas, hom...

Pensando estaba cuando de pronto vi entre medio de unos charrales una semejante gallina como del tamaño de un chompipe. Juro que en mis años que tengo de existir sobre la tierra, jamás había visto gallina tan semejante.

—¡He!— dije entre dientes— aquí está la sopa para toda la familia y hasta los vecinos.

Y recogí del suelo tres hermosas piedras como del tamaño del puño de mi mano y le lancé la primera, resultando vano mi primer disparo.

Pero no me di por vencido, busqué a la gallina, la que se metió en unos charrales, pero también, como por arte de magia, desapareció.