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Mostrando las entradas de febrero, 2015

Cuentos con moralejas

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Tres cuentos de Mauricio Valdez
El Pez Gordo —Mañana te atrapo, mañana vas a ver —le decía todos los días a un pez un campesino que acostumbraba cortar y recoger leña en un bosquecillo no muy lejos de donde estaba su humilde vivienda, por allí pasaba un riachuelo donde él se detenía a pescar, habían muchos peces pero uno en particular llamaba su atención, era un guapote, el más grande de la poza a ése lo quería atrapar, pero era tan astuto el pez, que siempre lograba escaparse hasta del mismo anzuelo llevándose la carnada y otras veces se mostraba tan escurridizo que ni tan siquiera picaba. Cada vez que el campesino se iba, el guapotón alegre, daba saltos fuera del agua como burlándose del hombre.

Cuando llegaba a su casa les decía a sus hijos:

—Un día de estos, hijos míos, les traeré un gran pescado gordo, pues ya estoy aburrido de traerles sólo pequeños pescaditos.

Pero los días pasaban y nada que lo atrapaba, ni porque le ponía todo tipo de carnadas; él le ponía chapulines, él le p…

Cuento de Camino

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por Mauricio Valdez Pues vean amigos, yo casi no he salido de esta isla tan bella ubicada en mero centro del Gran Lago de Nicaragua, por eso es aquí donde me han pasado taaantas cosas, más cuando yo era chavalo, ¡huuuu, hace muuuucho tiempo ya! como una vez que iba a la finca de mi compadre Uriel, para ver si me vendía algunas vaquillas, de pronto en medio del camino veo atravesado un gran tronco, yo pensaba que se había caído por los fuertes vientos que estaban azotando en esos días, cabalgué a la orilla del gran tronco tratando de rodearlo para pasar al otro lado, después de un rato cuando llevaba como un kilómetro, me detuve, bajé de mi caballo, me subí a la ramas más altas de un árbol para ver hasta donde llegaba el susodicho tronco y ¡vean que susto! El supuesto tronco comenzó a moverse y alláaa se miraba una cabeza, era una enorme culebra, tuve que esperar que pasara para poder seguir mi camino, cuando pasó agarré de nuevo el sendero, por suerte no estaba cerca de su cabeza porq…

Los cuentos de mi abuela

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• El Cadejo Pues hombre, yo nunca les tuve miedo a esos espantos, cuando a mí me salían les decía malas palabras, chanchadales les decía y se iban, es que solo así dejaban de estar molestando... —Así comenzó mi abuela a contarnos sus cuentos. Mi “güela” así le decíamos, le echó más gas al candil, un candil grande que ella misma hizo con una botella de vidrio transparente y grueso, echaba humareda, pero eso no nos molestaba porque estábamos en el alero, estilo porche de la casa, y en donde estaba amarrada a dos pilares, la hamaca en que la güela se mecía, ella continuó diciendo: ... Yo estaba muy cipota pero me acuerdo bien haber visto muy asustado a mi abuelo Perfecto una noche que llegó a la casa bien asustado, él comenzó a decir que El Cadejo lo venía siguiendo; nos dijo: «Venía caminando despacio porque vengo con mis tragitos, de pronto escuché un gruñido, ¡Eh! ¿Y eso?» —dice él—. El ruido venía del mismo camino por dónde iba a pasar, pero no miraba bien porque estaba muy oscuro, desp…