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Mostrando las entradas de febrero, 2018

Los cuentos de Tío Coyote y Tío Conejo

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Un día, Tío Conejo estaba comiendo zapotes arriba de un árbol, y Tío Coyote, como siempre, lo andaba persiguiendo. Cuando Tío Conejo lo vio pasar, le gritó:

–¡Oy, Tío Coyote!

–Conque ahí estás ... Hasta hambre ando aguantando por andar detrás de vos –le dijo Tío Coyote.

–¿y para qué me busca, pues? –le preguntó el conejo, haciéndose el que no sabía.

–Hoy te como –le dijo Tío Coyote.

–Qué raro ... –le respondió Tío Conejo–, qué raro que usted me va a comer siendo yo tan bueno con usted.

–Pero te como, 'es demás' –le dijo Tío Coyote.

–Mire –le dijo Tío Conejo–, si tanta hambre tiene, pruebe lo que estoy comiendo –y le tiró un pedazo de zapote.

Al coyote le gustó el zapote. Al darse cuenta, Tío Conejo buscó otro maduro, y se lo tiró también.

–¿Ya se llenó? –le preguntó Tío Conejo.

–y qué me voy a andar llenando –le respondió Tío Coyote–, solamente que me tirés uno grande.

–Ah ... , le voy a buscar uno bien maduro, pues –le dijo Tío Conejo.

El conejo cortó un zapote muy grande, q…

Tres cuentos sobre duendes

Por Mauricio Valdez 1. LOS DUENDE DEL CAMINO
En una comarca no muy lejos de la ciudad capital, Managua, vivía una humilde familia formada por un padre, una madre y dos niños (niña y niño). Todos los días los dos hermanos iban a la escuela en sus bicicletas, pues la escuelita no quedaba tan cerca de su hogar, iban por veredas y caminos polvorientos, los mismos que en invierno se volvían fangosos con las lluvias, es por eso que aunque trataran de llegar limpios a su escuela, siempre llegaban sucios, polvorientos en verano y con lodo en invierno, muchos llegaban así, pero nadie se burlaba de nadie.

Ya hace días, los niños comenzaron a escuchar unas risitas burlescas cuando pasaban por un cruce de caminos, nunca miraron a nadie y al comienzo no le prestaron mucha atención, pero como era asunto de todos los días, comenzaron a preguntarse de donde provenían esas risas y quién era el que las provocaba.

–Estefanía, ¿escuchaste? – siempre le preguntaba Ángel a su hermana.

–Sí –contestaba…