28.11.18

Facebook invertirá para ayudar a la prensa local

¡Invertirá 300 millones de dólares!

Durante los próximos tres años, según recoge TechCrunch, Facebook va a realizar una inversión de 300 millones de dólares para apoyar la prensa local de todo el mundo. Y, a diferencia de la forma en que ha apoyado o colaborado con los medios en otras ocasiones, esta vez la inversión no estará relacionada con la potenciación de una función o área de Facebook.

Ese es un caso que algunos medios recordarán bien de, por ejemplo, el caso del vídeo en directo, cuando la compañía les pagaba por cada emisión en Facebook Live, con el objetivo de darle mayor popularidad. El objetivo en este caso es distinto, y tal y como sea ha hablado con la alianza de Google con WordPress para potenciar medios pequeños, el plan de Facebook pasa por que los medios locales logren hacerse sostenibles.

19.11.18

Poesía dispersa de Rubén Darío (1908 -1916)



1908 

• Enero 10. Entrevista de los presidentes de Nicaragua y Costa Rica en la frontera de ambos países. Darío en la comitiva de Zelaya. 
• Enero 18. Su cumpleaños es celebrado en Managua. 
• Enero 24. Iniciado aprendiz masón en la Logia Progreso N.° 16, de Managua. 
• Febrero 2. Gran velada en la Escuela Normal de Señoritas, de Managua, en su honor. 
• Marzo. Semana Santa en la Isla del Cardón, Corinto, pasada con las familias Debayle, Castro, etc. Escribe varios poemas. 
• Abril 3. Se embarca en Corinto para Europa vía Panamá. 
• Abril 18. Llega a Nueva York. Mayo ¿2? Llega a París. 
• Mayo 18. Llega a Madrid. 
• Junio 2. Presenta credenciales de Ministro de Nicaragua a Alfonso XIII, rey de España. La Legación queda instalada días después en la Calle Serrano 27, y empieza la lucha dolorosa por el pago de sueldos. 
• Junio 21. Llega Santiago Argüello a Madrid y Darío lo hospeda en la Legación.
• Julio 22. “El viaje a Nicaragua”, envía a La Nación, el primer artículo de esa serie.
• Agosto. Veranea en San Esteban de Pravia, Asturias.


Y cuando en el abismo de mi alma…


Y cuando en el abismo de mi alma me despeño
–Prometeo de mi alma y buitre de un sueño–
muriendo de mi vida, viviendo de mis días.

¿1908?


Trébol Lírico


En honor de la Sra. del Presidente de Costa Rica, 
don Cleto González Víquez.

Trébol lírico decora
esta página, Señora,
que le explica
cómo vemos astro y rosa
en la Dama de la hermosa
Costa Rica.

(Gunacaste, C. R., hacienda de Bruamónd, 
enero, 1908)


18.11.18

Villancicos navideños populares

Navidad, dulce Navidad



Navidad, Navidad,
dulce Navidad
la alegría de este día hay que celebrar.


…se repite….







Los peces en el río


La Virgen está bañando
y tendiendo en el romero,
los pajarillos cantando,
y el romero floreciendo.


5.11.18

Instagram desde la PC

¿Cómo subir foto a instagram desde mi computadora personal?

1. Ingresa a tu cuenta instagram desde tu PC
2. Con el botón secundario del mause despliega ventana, clic en inspeccionar
3. Si aún no estás dentro, ve a cambiar idioma
4. Ahora ya estás dentro y puedes subir imagen desde tu pc y navegar en tu cuenta instagram como si estuvieras en tu celular.


27.10.18

Poesía dispersa de Rubén Darío (1893-1907)


1893

• Enero 5 - En el vapor Acapulco llega a Corinto de regreso de España.
• Enero 26 - Muere Rafaela Contreras de Darío en San Salvador, durante una operación quirúrgica, a consecuencia de una dosis excesiva de cloroformo.
• Marzo 8 - Matrimonio de Rubén Darío y Rosario Murillo en Managua, Nicaragua.
• Abril 3 - Llega a Panamá con su esposa, la cual regresa a Nicaragua.
• Abril 17 - Es nombrado Cónsul General de Colombia en Buenos Aires. Ver en el Capítulo XII de "La dramática vida de Rubén Darío (Edelberto Torres Espinosa)" las fechas contradictorias que ofrece este caso.
• Mayo - En Nueva York. Encuentro con José Martí.
• Junio 7 - Se embarca para Francia.
• Junio - Julio - París. Banquete en su honor. Estudia la nueva poesía francesa; el simbolismo y la escuela romana. Conoce a Verlaine y Jean Moréas.
• Agosto 13 - Llega a Buenos Aires.
• Agosto 20 - “La leyenda del águila”. La Nación, Bs. As. Es el primer artículo de los que integrarán Los Raros, donde tiene el título de “Georges d’Esparbés”.
• Septiembre 1 - “Era un aire suave”. Primer poema escrito y publicado en Buenos Aires, de los que formarán Prosas Profanas. Vio la luz en la Revista Nacional, de Carlos Vega Belgrano.


À la petite Isabeau*

Este, sin prólogo o preámbulo,
es un regalo precioso:
un poeta doloroso
te da un pájaro noctámbulo.

   Tienes tres años; la rosa
que está en el tallo tiene ésos;
tus labios florecen besos
y no comprendes la prosa.

   Te doy el pájaro, niña,
mas si lo matas, ¡traviesa!,
que tu madre que te besa
por el pobre, que te riña.

   Ámalo; es un poeta errante:
quizás injusto reproche
lo hizo errar entre la noche
y caer agonizante.

   Ave de los corazones,
zenzontle del indio triste,
el duelo sus plumas viste,
la pena le da canciones.

   En tu peine dejan hebras
hoy tus hermosos hechizos;
hazle un nido con tus rizos
al pájaro que celebras.

   Y mañana, cuando a mí
gloria y pena dé la fama,
por la ingratitud de aquí,
por mi pájaro y mi llama
tendré un recuerdo de ti.

(Managua, 7 de febrero, 1893)

*Dedicado a Isabel Huezo. 
(El pájaro obsequiado no era un zenzontle).


Facebook identifica noticias falsas

Facebook estrena en España un botón para identificar noticias falsas.

Inmersa en la lucha contra las noticias falsas, que en algún momento ha parecido una guerra imposible de ganar o incluso de combatir, Facebook anunció en abril el Botón de Contexto, un añadido al News Feed con el que permitir a los usuarios saber con mayor facilidad si está ante una noticia falsa o ante información veraz procedente de una fuente en la que se pudiera confiar.

Con él, el usuario podría conocer más información del medio o publicación en la Wikipedia, leer más artículos sobre el tema escritos en él y conocer qué amigos han compartido la noticia. De esta forma, si encontramos que no es veraz, es fácil avisar para que al menos en el círculo cercano de amigos no se propague la desinformación. También se ofrece la opción de seguir al medio de la noticia.

25.10.18

El asesinato de Sandino

Documentos testimoniales recopilados por Eduardo Pérez Valle.

Eduardo Pérez Valle (1924 - 1998). Historiador, abogado y geógrafo nicaragüense. Su formación inicial estaba encaminada hacia la carrera de medicina, estudios que interrumpió cuando el entonces presidente Anastasio Somoza clausuró la Universidad Central para abortar las protestas de la oposición política. Pérez Valle fue editor del primer periódico universitario que se publicó en aquella época y posteriormente, en 1946, participó en la fundación de la Universidad Libre. Además, fue profesor del Instituto Pedagógico y catedrático de la Universidad Centroamericana. Es autor de una prolífica obra sobre la historia de Nicaragua.

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Disponible en Casa del libro

Buscar

24.9.18

Poesía dispersa de Rubén Darío (1887-1892)

1887

Febrero 11: “Anagke”. “A Pedro Balmaceda”. La Época. Primer poema de los que integrarán Azul…
Febrero: Darío deja Santiago y vuelve a Valparaíso.
Marzo 16: Abrojos. Imprenta Cervantes. Calle de La Bandera, 73. Santiago de Chile.
Marzo 29: La Época publica en esta fecha información de que Rubén Darío ha sido nombrado ese día guarda-inspector de la Aduana de Valparaíso.
Septiembre 8: Entrega de los premios del certamen Varela en el Orfeón Francés de Santiago. Darío llega a Santiago, pero no asiste al acto. Cobra su premio después.
Octubre 9: La Época publica el “Canto épico a las glorias de Chile”.



Nuevos Abrojos

 I

Viendo a su madre aterida 
por el frío de la muerte,
el buen Juan lágrimas vierte 
por la que le dio la vida.

Y dice, al verlo llorar,
su novia a su hermana Andrea: 
–¡Mira qué cara tan fea 
pone Juan al gimotear!

Y él las lágrimas secando
con una mueca de risa, 
dice a su novia de prisa:
–¿Quién dice que estoy llorando?

(Enero, 1887)


En el álbum de Pedro Nolasco Préndez

Ante el tribunal divino
de Apolo, el crinado y fuerte, 
poco después de su muerte 
llegó Andrade, el argentino.

  Y entre las Musas y Gracias, 
en aquel supremo día, 
con el néctar y ambrosía, 
sin andar con diplomacias,

23.9.18

Confidencias al caimito

PRÓLOGO

Por Roberto Aguilar Leal

Desde su título, sencillo pero muy sugerente, este libro de Gilberto Rodolfo, toma distancia de todo afán pretensioso. Sus Confidencias al caimito expresan la necesidad de comunicar al lector una visión del arte poética como instrumento de reflexión sobre la autenticidad del Ser. Su mirada sobre la naturaleza y lo humano pretende llevarnos de la exterioridad material de las cosas a su esencia metafísica. Y lo logra en su poesía como lo ha logrado en sus pinturas y en su música.

Porque cuando hablamos de Gilberto Rodolfo, nos estamos refiriendo a un artista total y a un auténtico revolucionario. Aunque su profesión original es la de publicista creativo o administrador publicitario, su ambición artística lo ha llevado a incursionar con similar fortuna en la música, el dibujo, la pintura y la literatura. De la misma manera, su sensibilidad social y sus inquietudes políticas lo arrastraron tempranamente a la lucha contra la dictadura somocista y a la militancia revolucionaria comprometida.



Como cantante y compositor, Gilberto Rodolfo ha cosechado éxitos prácticamente desde su adolescencia. Fue fundador al menos de un grupo musical, ha cantado con grupos prestigiosos de la música nicaragüense y ha grabado al menos cuatro álbumes con temáticas y estilos diversos, que van de lo romántico a lo testimonial y de lo típico a lo experimental.

Como artista plástico, ha incursionado en diversos estilos y técnicas sin estancarse en ninguna. Él mismo se refiere a su estilo actual como colorismo mágico, que viene siendo una mezcla de expresionismo surrealista y abstracto, y pretende, según sus palabras, “penetrar en nuestra realidad de ver- dad, la realidad del Ser, de nuestros orígenes cósmicos y de nuestra familia verdadera”.

16.9.18

La aviación en Nicaragua: Reseña Histórica 1922-1976

PRÓLOGO E INTRODUCCIÓN DEL LIBRO

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En el siglo XX el arma aérea que tuvo su nacimiento en la Primera Guerra Mundial y su posterior expansión en el periodo entre ambos conflictos, impulsados por el naciente y expansionado fascismo europeo, dentro de ese mismo tinte de modelo político, en nuestra América brotó la época de oro de las dictaduras militares latinoamericanas; para la satisfacción del ego de nuestros liderazgo criollo, el goce de las paradas militares y del arma aérea fueron componentes imprescindibles y consustanciales a la historia de nuestros países. Para nuestra patria los generales Emiliano Chamorro y Anastasio Somoza García, nos legaron el génesis del desarrollo del arma aérea nicaragüense. Para un investigador de nuestra historia es una más que honroso y satisfactorio placer, prologar esta indudable, sincera y honesta aportación, que nos permite introducirnos a través de vivencias del autor en sus conversaciones con aguiluchos fundadores de nuestra Fuerza Aérea Nicaragüense (FAN) y saborear la historia y el desarrollo de nuestra nicaraguanísima arma aérea.


El autor Ricardo Ramón Boza Paíz en este trabajo sigue los pasos de su padre, el Coronel G.N. Francisco Boza Gutiérrez, quien previamente nos había legado en primera persona, su relevante experiencia como militar de carrera dentro de la Guardia Nacional en su libro “Memorias de un soldado. Nicaragua y la Guardia Nacional: 1928-1979”, en esa concomitante dirección, ambos nos aportan hechos reales de didáctica y desapasionada narrativa, de indudable valor para la correcta aproximación a las ecuánimes realidades, para comprender la dinámicas internas de las políticas y de los caudillos militares, que le ha tocado sobrevivir a nuestro pueblo a través de su historia.

24.8.18

La historia del viejo


Tomado de Gustavo A. Prado: Leyendas Coloniales.
Título original: La historia del viejo Ahumada.
Ediciones de Club del Libro Nicaragüense, Managua 1962.

Esto ocurrió durante el período colonial en tiempos en que se les llamaba a estas tierras Indias Occidentales.

Santa Teresa de Jesús, a quien crónicas y memorias llaman la doctora de Ávila, tenía un hermano, llamado Francisco de Ahumada, bien entrado en años, a quien dio la santa el encargo de dotar a las tres catedrales más célebres de estas Indias, de tres esculturas de la Virgen Santísima, bajo tres distintos títulos. Así: la del Carmen, a Guatemala; a la de Concepción, a León de Nicaragua; y la de Mercedes, a la llamada ciudad de los Virreyes de Lima.

El varón se dispuso a cumplir el encargo de su hermana la santa, y enderezó proa con otros más, hacia las Indias Occidentales desde España, haciéndose a la mar con buen viento.

Cumpliendo su misión en Lima y Guatemala, quedaba pendiente Santiago de los Caballeros de León y zarparon con hinchadas velas a la mar, embarcándose en el puerto de Iztapa, luego llegaron al Realejo y de allí siguieron su viaje a Chinantlán, en donde hizo alto para continuar al otro día su viaje hacia León.

Muy de mañana, enderezadas las cargas, en una mula y unos caballos partían, mas es fama bien notoria, que la mula, al llegar a cierto punto, se negó a pasar y siendo en vano los ruegos y zurras de don Francisco de Ahumada, éste le dijo tantas palabrotas y maldiciones que la mula se estremeció tanto que hizo exclamar a Francisco:

—¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal!

—No sigáis hermano que puede llover fuego —le dijo uno de sus acompañantes.

El animal quedó quieto, le pusieron la carga y éste la tiró del cabestro, le hicieron mil diligencias para que se moviera y el animal todavía estuviera allí si Dios le hubiese dado largos años de vida.

—Hágase tu voluntad, Dios mío —dijo Ahumada—, y retornemos a la posada que mañana será otro día.

Por varios días buscó otra salida, otros caminos, pero regresaba al mismo sitio; el animal iba a buen paso, pero se detenía en ese mismo lugar.

La piedad y la superstición dieron en decir que la Virgen no quería marcharse de Chinantlán y de acuerdo con el cura y el permiso de Ahumada, se acordó que la Virgen quedase en Chinantlán. Procediéndose enseguida a levantar el templo.

Corrieron los años y la Virgen de la Concepción llegó a conocerse como la Virgen del viejo, haciendo referencia así, al viejo Ahumada que la dejó.

“Sólo la Virgen del viejo puede salvar a tu hijo.” “En la tempestad del Realejo, se salvaron todos porque eran devotos de la Virgen del viejo”, decían muchos creyentes.

Un caso muy conocido se refiere a una señora que estaba sola en el momento justo que iba a dar a luz, invocó la misericordia de la Virgen del viejo, apareciendo momentos después una mujer de rara belleza que la asistió con cuidadoso esmero, y al despedirse la señora agradecida le dijo:

—Dígame donde vive usted para ir a verla en cuanto me levante.

—Pregunte por mí en la plaza y cualquiera te dará las señas.

—Y… ¿cómo se llama usted?

—Yo me llamo María de la Concepción.

La señora se levantó, fue a buscar a la divina comadrona; pero nadie le dio razón.

—Sin embargo —decía— ella me asistió, y quiero verla.

Y la pudo ver, la reconoció al notar que se trataba de la mismísima Virgen del viejo Ahumada.

—Ella es —dijo. Y le dejó a sus pies sobre el altar, algunas frutas y flores como muestra de agradecimiento.

Pasó el tiempo y la escultura del viejo Ahumada, fue adquiriendo cada vez más popularidad por sus milagros tan numerosos.

Todo el mundo la conocía como la Virgen del viejo. De esta manera Chinantlán pasó a ser conocido como El Viejo Chinantlán, luego simplemente El Viejo, que se convirtió en un municipio, bastante poblado, del departamento de Chinandega y teniendo como centro la Basílica de la Concepción de María, donde aún se encuentra la Virgen de El Viejo, ahora como referencia al poblado.

5.7.18

Poesía dispersa de Rubén Darío (1884 -1886)

1884

• Enero. Es probable que en este mes se instruyera el proceso de Rubén Darío acusado de vago.
• Febrero. Colabora en la prensa de Managua.
• Marzo. Trabaja en la Biblioteca Nacional que dirige D. Modesto Barrios.
• Mayo 31. Rubén Darío pide al Prefecto de León que sea revocada la sentencia recaída en su persona acusado de vago.
• Junio 21. Es revocada la sentencia que lo condenó por vago.
• Agosto 13. Acompaña al presidente Cárdenas en la gira a San Juan del Sur y Corinto al encuentro del presidente Zaldívar de El Salvador. En el banquete celebrado en Corinto brindó en verso.
• Agosto 26. “Epístola a Juan Montalvo”. El Ferrocarril, Managua.
• Octubre 22.  Crítica a “La ley escrita de Rubén Darío”, por Ricardo Contreras. Es la primera crítica hecha al poeta en Nicaragua.
• Octubre 29. “Epístola a Ricardo Contreras”. El Diario Nicaragüense.


Carta abierta

 A Fidelina Santiago

Amada mía: Lo que escribo ahora
              es súplica que implora,
no palabra que exige; es lo que siente
un alma ingenua: Amor es quien la guía.
              Sabrás, amada mía,
que una alma enamorada nunca miente.

   Pues la cruel decepción un tiempo quiso
              no guiarme al paraíso.
sino a la senda amarga de un infierno;
pues cometí un error, tengo disculpa:
              no fue mía la culpa
para guardar este dolor interno.

   Quien da un paso, olvidado de sí mismo,
              y cae en un abismo
cuya entrada la ocultan bellas flores,
víctima de la suerte y de su engaño,
              no es culpable del daño
si se dejó atraer por sus primores.

   Yo, arrastrado por ciego desvarío,
              dejé, tierno amor mío,
la dulce miel por el amargo absinto,
sin comprender, en un amor errado,
              y por mi fe engañado,
que el amor verdadero es muy distinto.

   Pasó el tiempo, y después que hube encontrado
              en mi espíritu helado,
por un día de error, mil de castigo,
castigo cruel que todavía siento,
              hondo remordimiento
que llevo, a mi pesar, siempre conmigo;

   después que, lejos, mi exaltada mente,
              del corazón doliente
traía los recuerdos de amargura,
tu imagen misteriosa aparecía
              en la memoria mía
como rayo de aurora en noche obscura.

   Te vi fiel y divina más que nunca:
              si el desconsuelo trunca
toda dicha, volví a sentir anhelo;
y con sólo pensar en ti gozaba,
              y la esperanza estaba
dominando al dolor y al desconsuelo.

   Como aquel que se olvida de un ensueño,
              tu semblante halagüeño
borrar me hacía mi pasado triste;
y vi que eras un ángel, todo encanto…
              ¡No te quisiera tanto
si tú no hubieras sido como fuiste!

    Vuelto ya de mi ensueño o mi locura,
              solo con mi amargura,
creyéndome tal vez aborrecido,
pedíle a Dios resignación, consuelo;
              y así, de cara al cielo,
pensando en Dios y en ti, lloré afligido.

   Tuve un alivio. Yo pensé y me dije:
              La pena que me aflige,
pueden sus labios de ternura llenos
calmar; palabras de divinos labios
              perdonan los agravios,
y el perdón es venganza de los buenos.

   Al fin te he vuelto a ver; aquí me tienes:
              reproches y desdenes,
perdón, benignidad, todo lo acato:
si odio me das, será bien recibido;
              si perdón, bendecido;
que es tu deseo, para mí, mandato.

    Tú eres el juez, yo soy el delincuente;
              sé inflexible, sé ardiente:
está ante ti mi voluntad suspensa...
¿Querrás abrir en mi alma nueva herida?
              Los ángeles, mi vida,
no devuelven ofensa por ofensa.

   Yo en un tiempo creí que el amor era
              galana primavera:
todo flores, todo aves, todo mieles;
probé las mieles y encontré amargura
              en las aves, tristura,
y en las flores, espinas muy crueles.

   Hoy creo en el amor cándido y puro
              que ameniza el obscuro
páramo de esta vida triste y larga;
pero no en el amor mudable y lleno
              de artería y veneno,
que presto se convierte en ruda carga.

   No creo en el amor que es farsa loca,
              que corre y se desboca
con impura ansiedad y sin cautela;
no creo en el amor que no es sentido
              en ese amor fingido
de románticos héroes de novela.

   Yo detesto ese amor de formas raras,
              Cupido de cien caras
que asesta a un tiempo mismo cien saetas:
que canta el himno del placer en coro
              y motiva el desdoro:
yo detesto el amor de las coquetas.

   Yo creo que el cariño verdadero
              es ideal y sincero
(pero no ideal como en aquellos días);
que deben ser pensadas las pasiones:
              que no es con ilusiones
con lo que arde el hogar todos los días.

   El amor debe ser para las almas
              ideal: las dulces calmas
del sentimiento, el corazón exige;
mas, por su parte, la cabeza impone
              y en sus leyes dispone,
que haber sustenta y reflexión dirige.

   Pues bien: con un amor como el que digo,
              te amo, desque testigo
fui de que hay almas nobles en la tierra;
desde que en ti miré mucho del cielo
              que calma el hondo duelo
de los que vamos con el mundo en guerra.

   Luz de mi alma: el perdón ahora aguardo;
              el perdón, aunque tardo,
curará las heridas de mi pecho...
Yo, humilde, a lo que ordenes me acomodo:
              al fin, lo espero todo.
¡Lo que tú hagas, mi bien, será bien hecho!

(León, 3 de marzo, 1884)

Publicado en El Ferrocarril el 31 de marzo.


26.6.18

Poesía dispersa de Rubén Darío (1882-1883)

1882
Enero 24 - “El libro”; poema en cien décimas leído en una recepción de Palacio.
Enero 30 - Acuerdo de la Cámara de diputados: “El Gobierno de Nicaragua hará colocar por cuenta de la Nación al inteligente Joven pobre Rubén Darío, en el plantel de enseñanza que estime más conveniente para completar su educación.” El agraciado no aceptó.
Agosto - Llega al puerto de La Libertad de El Salvador.
Septiembre 15 - Melopea en verso con Román Mayorga Rivas, en la velada con que la Sociedad La Juventud celebró la Independencia.

               El Libro


Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; 
y para que así fuera, lo hizo creador como El. 
La creación del hombre es el Libro; el Libro 
está hecho a imagen y semejanza del hombre; 
el Libro tiene vida; el Libro es un ser.

I. DE CASTRO Y SERRANO

Ven a mí, musa querida;
mi lira dame: levanta
y únete a mi voz y canta
la humanidad redimida.
Redimida con la vida;
no con Gólgota ni Cruz,
ni martirios de Jesús;
sino con la fuerza inmensa...
fuerza que bulle y que piensa.
¡Con el libro, que es la luz!

   ¡La luz! La luz infinita,
que en sus misterios comprende
el espíritu que asciende,
el átomo que se agita.
A cuya influencia bendita,
a cuyo celeste nombre,
aunque mi palabra asombre,
envuelto en su esencia pura,
baja Dios desde su altura
a divinizar al hombre.

   La luz: el germen perfecto,
que, cual un sagrado emblema,
ciñe en forma de diadema
la sien del gran Arquitecto...;
que alumbra, desde el insecto
que de polvo pareciera,
hasta el sol que reverbera
su luz en iris radiantes,
y forma anillos brillantes
al ir girando en la esfera.

   ¿Y qué es el libro? Es la luz;
es el bien, la redención,
la brújula de Colón,
la palabra de Jesús.
Base y sostén de la Cruz;
las frases de Cormenín,
acentos de Girardín,
las comedias de Molière,
carcajadas de Voltaire,
consejos de Aimé-Martín.

   Principio que alienta ufano;
destello del ser divino;
ley eterna del destino
que gobierna al ser humano.
Guía al mortal soberano
en alas de la razón;
quien volando a otra región
contempla a Dios frente a frente
con la pupila y la lente
de Camilo Flammarión.

   ¿Oís una inmensa voz
que va rasgando las nubes
y que escuchan los querubes?
¡Es que está leyendo Dios!
¿Conocéis su libro vos,
orgullosa Humanidad?
Lo estáis mirando en verdad
al brillo del pensamiento:
pero escuchad un momento,
que os lo mostraré: ¡callad!



   ¿Veis esa azulada esfera
do las luces se desbordan,
y de mil colores bordan
los astros en su carrera?
¿Veis la florida pradera
con aves de hermosas plumas,
y vagas, flotantes brumas
que los arbustos oprimen,
y mil arroyos que gimen
con algas, peces y espumas?...

   ¿Miráis los altos volcanes
que, con lava en rojos tumbos,
con sus ecos y retumbos,
remedan los huracanes
en misteriosos afanes?
¿El trueno que sordo muge,
la hinchada tromba que ruge
y los espacios atruena,
y el simoun que arrastra arena
con su poderoso empuje?

   ¿Veis la hirviente catarata
que entre zarzas y entre breñas
azota las duras peñas
con sus espumas de plata?
¿Y qué ruge y se desata
en ondas que se evaporan
y los rayos del sol doran,
y en el aire se deslíen
y al ir rodando sonríen
y al evaporarse lloran?

   ¿Miráis en la verde loma,
como símbolo de amores
escondido entre las flores,
el nido de la paloma...,
que cuando la aurora asoma 
dorando la faz del cielo,
llena de sublime anhelo,
entre callados murmullos;
colma de blandos arrullos
al tiernecito polluelo?...

   ¿Miráis en noche serena
reflejarse en la laguna
la blanca luz de la luna,
de melancolía llena?
¿Veis la nítida azucena?...
¿Escucháis el murmurío,
el eco dulce y sombrío
que modulan confundidas
náyades adormecidas
sobre las linfas del río?

14.6.18

Las albóndigas del Coronel - Rubén Darío

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3.6.18

¿Quiénes somos?

 ¿Quiénes somos? Ensayo Biosocial sobre nuestra Cultura

Simeón Rizo Castellón

El curioso lector se preguntará ¿de qué trata este libro? Intentaré explicarlo.

Simeón Rizo, en su tercer libro sobre neurociencia y antropología social, se propone guiarnos por el largo recorrido de la evolución para inducirnos a responder preguntas trascendentales, verbigracia ¿qué es el hombre? partiendo del análisis que hace a lo largo de más de cien páginas, auxiliado por la Genética y la Neurociencia, acercarnos a una caracterización de quién y cómo es el nicaragüense.

No es casual que para abordar los diferentes temas y problemas que constituyen la esencia del libro, se haya valido del poema “Lo fatal” de Rubén Darío. El bardo grita en su desosegado verso que no hay mayor pesadumbre que la vida consciente y abatido por el pesimismo de su angustia vital, afirma que, no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, envidiando la suerte del árbol, que es apenas sensitivo y más la piedra dura porque esa ya no siente…

Mientras Rubén se queja de la pesadumbre de la vida consciente, Simeón, más científico que poeta, nos define y explica la evolución de la consciencia humana. “Está demostrado que la consciencia es un producto del cerebro y este a su vez es un producto de la evolución de la neurona, iniciada hace mil millones de años”.

30.5.18

Vende libros electrónicos

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11.5.18

Poesía dispersa de Rubén Darío (1879)

La presente selección incluye poemas, versos y otras manifestaciones poéticas de Rubén Darío publicadas por periódicos y revistas de la época, o bien encontradas por investigadores nacionales y extranjeros, los cuales no llegaron a formar parte algunos de los libros de poesía del gran panida.

En 1877 hace versos sin equivocarse en el ritmo y la medida. “De mí sé decir que a los diez años ya componía versos, y que no cometí nunca una sola falta de ritmo”.

Enero 1879. Primer soneto conocido de Rubén Darío: “La Fe”, publicado en el periódico leonés “El Ensayo.” Por ser su primer poema publicado incluimos una facsimilar de su original. El mismo formaba parte de una libro non nato, que en el manuscrito Darío tituló “Poesías y Artículos en Prosa, tomo I” y que con motivo del centenario de su nacimiento (1967) se publicara por la UNAN, en León, Nicaragua. Se publicó así mismo un segundo tomo que contiene la poesía ya editada y con prolijas notas del profesor Fidel Coloma.



Muchachos, sin vacilar…

Muchachos, sin vacilar
corramos a los limones,
y vean estos panzones
que nos sabemos vengar.

León, Nicaragua.

No cantamos al atol…

No cantamos al atol
Sino al coyol que lo crea
Y a don Francisco de Murcia
Por su singular alquimia.


San Pedro con ser tan santo…

San Pedro con ser tan santo,
Negó a su maestro tres veces;
Y aquí en León, estos tres Pedros
Arruinan a los leoneses.

León, 1875 / 1878 ?

Si este libro se perdiese…

Si este libro se perdiese
como suele suceder,
suplico al que me lo hallase
me lo sepa devolver.
Y si no sabe mi nombre
aquí se lo voy a poner:

Félix Rubén Ramírez

9.5.18

La Radio en Nicaragua: Sus protagonistas

Entrevista a Fabio Gadea Mantilla

Esta entrevista está incluida en muchas otras más que Miriam Palacio Sevilla hiciera a los protagonistas de la radio en Nicaragua en su libro próximo a publicarse por "Segovia Ediciones Latinoamericanas, cuyo título es: "La Radio en Nicaragua: Sus protagonistas".

A continuación una porción de esa entrevista que tiene que ver con el inicio del programa radial de cuentos "Pancho Madrigal" que "lanzó al estrellato" al señor Favio Gadea Mantilla y a Otto de la Rocha.


90. MIRIAM: ¿Su llegada a Radio Mundial cambia su vida?

91. FABIO: Sí, mucho.

92. MIRIAM: ¿Cuándo sale Pancho Madrigal no tuvo problemas con sus colegas?

93. FABIO: No, porque nadie tenía los conocimientos de tradición como los tenía yo. Cosas campesinas. Ninguno de ellos la tenía. Ni Mc-Connell, ni Ortega Chamorro ni Sidar, todos eran de Managua. Eran los reyes de las cosas de Managua.

Estábamos haciendo un cuento de Rodolfo Calero Orozco en la radio que se llamaba Catín, criatura inolvidable, haciendo ese cuento, que yo narraba, se me ocurrió y me dije: «Las novelas que son tan bonitas y tienen tanto éxito, porque no podría tener éxito un cuento de La Carreta nahua o de La Cegua, narrado por un campesino y con personajes como el campesino, con música de fondo especial. Y le digo a Tío Popo:

— ¿Ve, vos podés narrar como un personaje campesino?

— ¡Claro! –me dijo Tío Popo.

Me fui a la máquina de escribir y escribí el primer Pancho Madrigal.

5.5.18

Títulos de libros de Rubén Darío

LIBROS DE RUBÉN DARÍO PUBLICADOS EN VIDA:  

  • 1885 Epístolas y Poemas. (Versos)
  • 1887 Abrojos. (Versos) Santiago de Chile, Imprenta Cervantes.
  • 1887 Emelina. (Novela) Valparaíso. Imprenta y Litografía Universal de Chaigeau y Castro. (Novela en colaboración con Eduardo Poirier).
  • 1887 Canto Épico a las glorias de Chile. (Versos) (Certamen Varela T.I.; Anto­logía. , Santiago de Chile. Imprenta Cervantes).
  • 1887 Rimas. (Versos) (Certamen Varela Ti.; Antología. Imprenta Cervantes).
  • 1888 Primeras Notas. (Versos) Managua. Tipografía Nacional. Calle Zavala No. 61.
  • 1888 Azul... (Prosa y Versos) Valparaíso. Imprenta y Litografía Excelsior.
  • 1890 A. de Gilbert. (Prosa) San Salvador. Imprenta Nacional Calle de la Aurora.
  • 1896 Los Raros. (Prosa) Buenos Aires. Ta­lleres de La Vasconia.
  • 1896 Prosas Profanas y otros poemas. (Ver­sos) Buenos Aires. Imprenta Pablo E. Coni e Hijos.
  • 1899 Castelar. (Prosa) Madrid. B. Rodrí­guez Serra.
  • 1901 España Contemporánea. (Prosa) París. Garnier Hermanos, Libreros Editores.
  • 1901 Peregrinaciones. (Prosa) Librería de la viuda de Ch. Bouret. París.
  • 1902 La Caravana Pasa. (Prosa) París. Garnier Libreros Editores.
  • 1904 Tierras Solares. (Prosa) Madrid. Biblio­teca Nacional y Extranjera. Leonardo William. Editor.
  • 1905 Cantos de Vida y Esperanza. Los Cisnes y otros poemas. (Versos) Madrid. Ti­pografía de la Revista Archivo, Biblio­tecas y Museos.
  • 1906 Oda a Mitre. Eyméoud. 2 Place du Caire.
  • 1906 Opiniones. (Prosa) Madrid. Librería de Fernando Fe.
  • 1907 Parisiana. (Prosa) Madrid. Librería de Fernando Fe.
  • 1907 El Canto Errante. (Versos) Madrid. Biblioteca Nueva de Escritores Espa­ñoles. M. Pérez Villavicencio Editor.
  • 1909 Alfonso XIII. (Prosa) Madrid: Biblio­teca "Ateneo". Rodríguez, Barquillo, 8-Madrid.
  • 1909 El Viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical. (Prosa y Verso) Madrid, Biblioteca "Ateneo".
  • 1910 Poema del Otoño y otros Poemas. (Versos) Madrid. Biblioteca "Ateneo".
  • 1911 Letras. (Prosas) París. Garnier Herma­nos. Libreros Editores.
  • 1912 Todo al Vuelo. (Prosa) Madrid. Rena­cimiento Sociedad Anónima Editorial.
  • 1914 Canto a la Argentina. (Versos) Biblio­teca Corona. Madrid.
  • 1914 Muy Siglo XVIII. Biblioteca Corona. Madrid.
  • 1915 Muy Antiguo y muy Moderno. Biblio­teca Corona. Madrid.
  • 1915 La Vida de Rubén Darío, escrita por él mismo. (Prosa) Barcelona. Casa Editorial Maucci.
Mucha poesía la escribió sin incorporarla en algún libro, a estas la hemos llamado "Poesía dispersa de Rubén Darío" comenzando en 1877. Vea Poesía dispersa de Rubén Darío



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24.4.18

No puedo ni quiero callar

Carlos Alberto Ampié Loría

NO PUEDO NI QUIERO CALLAR

Selección de artículos y discursos 
2001-2015

Prólogo
“La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés”.
Antonio Machado: Proverbios

Para mí él es “los hermanos Grimm” de Nicaragua: Cuando Carlos Ampié Loría en el año 2000 –después de muchos años de vivir en Alemania– regresó a su país, dedicó mucho tiempo a la recopilación y redacción de las leyendas y cuentos populares nicaragüenses más importantes. Eso significa un trabajo de conservación del bien cultural, que mi país Alemania agradece a los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm. Como filóloga germanista Carlos Ampié Loría conoce esta obra de la mejor manera y por supuesto también el idioma y la cultura alemana. Por todo eso le fue posible publicar las leyendas y cuentos populares de Nicaragua en 2003 en un tomo bilingüe.

Como traductor trajo al público nicaragüense “Doce cuentos” del premio Nobel alemán Heinrich Böll y a los niños de Nicaragua les regaló los cuentos populares de tío coyote y tío conejo en forma de baladas –una forma particularmente típica de la lírica alemana.

He querido mencionar estas publicaciones porque reflejan la competencia intercultural de este autor, resultado de su biografía entre dos mundos y sus estudios durante toda la vida. Estudios sobre todo de lenguas y literatura. Algunos de los artículos de esta colección son muestra de ello.

Desde 2005 vive de nuevo en Alemania. Sin embargo, nunca ha perdido de vista Nicaragua: Lee con regularidad los diarios nacionales, se informa sobre el acontecer actual. Mantiene correspondencia con intelectuales y amigos nicaragüenses. A través de ese constante intercambio le es posible acercar a otros a Nicaragua –a gente que en Europa pregunta: “¿Nicaragua? Y eso ¿dónde queda?” Estos por lo general pertenecen a la nueva generación. A los mayores que han perdido de vista Nicaragua porque ya no está en los titulares de los medios– ojos que no ven, corazón que no siente: “Allí hubo una revolución ¿no? ¿Qué ha sido de los sandinistas?” Y mientras entusiasma a los primeros, hablándoles de su “proyecto de juventud”, especialmente de la Cruzada de Alfabetización y de la solidaridad que Nicaragua recibió en los años 80 y que lo llevó a él mismo como becario a la RDA, les cuenta a sus coetáneos en Europa qué ha sido de los ideales de la revolución de entonces.

Si al hacerlo su posición es crítica, a menudo demasiado crítica respecto a sus otrora compañeros, ello no es sino un testimonio más de su amor a Nicaragua. Tal y como un padre verdaderamente amoroso acompaña a sus hijos con mirada crítica, en vez de verlos con impasibles ojos arrojarse a la desgracia, así sigue Carlos Ampié Loría las sendas que hoy toman los compañeros. También de todo eso dan testimonio algunos de los artículos seleccionados para este tomo, los cuales junto a otros en lengua alemana han sido escritos en los últimos quince años.

“Si pequeña es la patria, uno grande la sueña,” quizá pero en ningún caso nacionalista en demasía. Carlos Ampié Loría da seguimiento con igual interés a los acontecimientos mundiales y comparte sus preocupaciones y análisis, sus conocimientos, percepciones e ideas con sus lectores. Al hacerlo alza, él que por lo general es más bien calladito, conscientemente su voz, y no puede ni quiere callar –¡ni debería hacerlo!

Katja Ullmann 
13 de febrero de 2016



PUEDES OBTENER ESTE LIBRO IMPRESO EN CASA DEL LIBRO




17.4.18

Los Cuentos del General y Otros Relatos

Enrique Alvarado Martínez

Ensayista y narrador. Nació en la ciudad de Granada en 1935. Hizo estudios de Ciencias Políticas en Costa Rica y Estados Unidos. Planificación e Investigación de la Comunicación en Quito, Ecuador. Se licenció de psicólogo en la Universidad Centroamericana (UCA) y obtuvo una Maestría en Comunicación Social, en la Universidad de Texas, EUA.

Ha sido docente, Director de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UCA.Vicerrector de la Universidad Centroamericana y Diplomático de Nicaragua ante los Países Nórdicos.


Ha publicado: El Pensamiento Político Nicaragüense (1968) Cuentos de Calle y Camino (1970) ¿Ha Muerto el Partido Conservador de Nicaragua? (1994), Las Increibles Aventuras de Johnny White y Billy Black  (1997), Anécdotas Granadinas (1998), la novela histórica: Doña Damiana (1998), La UCA: Una historia a través de la Historia (2000), Esa Insólita Suecia: vista por un nicaragüense (2003)  La Verdadera Historia de Johnny White y Billy Black (2004) y La UCA; Una historia a través de la Historia (2010).




LOS CUENTOS DEL GENERAL

LA MUERTE DEL GENERAL

La muerte del General se escondió por unos días para preparar las honras fúnebres con los honores de merecimiento pero también para asegurar a los amigos del General que su obra perduraría aún después de su muerte.

Por su parte los obispos que habían sido generosamente protegidos por el General, no encontraban maneras de demostrar su agradecimiento. Se hicieron misa y en ellas se repartieron hasta 500 Indulgencias Plenarias que según los sacerdotes serían efectivas por la intercesión del General.

El más ardoroso de estos clérigos era un sacerdote elevado en rango, de capelo y caperuza, que toda la vida había llevado una conducta ejemplar aún al riesgo de ofender al General, como muchas veces lo hizo, sufriendo privaciones e insultos de parte de los turiferarios. Su valentía frente al tirano lo hizo respetable y ante los ojos de la oposición como el más confiable mediador en cuanta crisis cierta o artificial había provocado el General. A él acudían los perseguidos para implorar su bendición y su amparo. Todos predecían que moriría en olor de santidad por las mortificaciones que había padecido por amor a la verdad y a la tranquilidad de su pueblo.

Pero a los ochenta años, cuando la vejez debía haber morigerado sus pasiones y atemperado sus ambiciones, una jugosa capellanía que dio abundante riqueza y poder a él y sus familiares, hizo cambiar completamente su personalidad y su conducta. Él lo explicó como una revelación divina que le hizo ver las virtudes incomprendidas de un gobernante dedicado a su pueblo, aunque siempre escondía su perfidia en un lenguaje sibilino.

En todo caso repetía incansables oraciones al altísimo al bien común y al perdón, pero por mucho esfuerzo que hiciera no podía esconder esa metamorfosis de ser humano a animal rastrero que la mayoría observaba con asombro y tristeza.

Ni aun cuando dejaron de llegar las romerías de suplicantes solicitando su bendición entendió su tragedia, más se fue hundiendo en el pantanal de su con ciencia. Cuando alguien se atrevía a criticar su nueva forma de pensar él terminaba diciendo que Cristo había profetizado que los pastores serían perseguidos y vilipendiados por defender la verdad y que la iglesia siempre se sentaba en la esquina para ver pasar el cadáver de sus enemigos.

A la muerte del General se hicieron rogatorios, vigilias y procesiones, y fueron tantas las oraciones a Dios por el alma del General que alguien llegó a decir que ni las misas, ni las Indulgencias Plenarias, ni los rosarios ajustaban para que el General subiera al purgatorio y mucho menos al cielo. Entonces el obispo “renacido” propuso que lo nombraran Cardenal de la Santa Iglesia. Todos aprobaron la idea porque hasta se pensó que bajo el título de Cardenal se facilitaría en un futuro próximo pedir la canonización del General. El telegrama que fue a Roma exaltaba las virtudes y la nobleza del General y hasta le atribuía hechos que podrían considerarse milagrosos en su ejemplar vida.

Roma, prudentes en estas cosas, mandó a recordar que la Santa Sede era la única institución a la que le correspondía el nombramiento de los cardenales. Que los cardenales en el presente debían de ser religiosos no casados. Que, aunque en el pasado hubo cierta liberalidad en eso de papas con mujeres, como el caso de Alejandro VI, esa era historia antigua y finalmente, que nunca se había nombrado a una persona Cardenal después de muerto.

Los obispos locales entendieron el mensaje del Vaticano, pero no quedó satisfecho su afán de agradar a la familia del General con una especial distinción. Por lo tanto, desistieron del cardenalato y le nombraron Príncipe de la Iglesia, con lo cual, no desobedecían al Santo Padre, pero aseguraron que ser Príncipe de la Iglesia era prácticamente lo mismo, con la única diferencia que el General no podría votar en un Cónclave de la iglesia. Explicaron con abundancia que en tiempo pasado cuando los papas tenían tanto poder como los reyes, se usaba indistintamente la palabra Cardenal o Príncipe de la Iglesia.

Por su parte los militares que miraban al General como su propio padre organizaron maratónicas sesiones de llanto colectivo, acompañados de sus mujeres. Muchas de ellas habían compartido la cama del General, de tal manera que el llanto auténtico que sus esposos observaron, no era la solidaridad con el marido huérfano de padre, sino el llanto de la mujer huérfana de amante, abatida por la pérdida de su objeto de placer.



EL GENERAL EN SU  LECHO DE MUERTE

Ya en su lecho de muerte el General recordaría como fue que pasó todo, hasta perderse en los meandros del poder. Regresó paso a paso por su vida. Su juventud estremecida por una pasión sin freno con aquella empleada doméstica, mulata de duras carnes y sexo salvaje. La aflicción de sus padres para desprenderlo de esa insania amorosa. Su viaje a Estados Unidos donde trató de olvidarse de Olivia, metiéndose en la cama de la esposa de su profesor de inglés hasta que el teacher ofendido le ofreciera doce perdigones de su escopeta con que cazaba patos en las riberas del Potomac.

Unos meses en la escuela de los marines, de donde desertó por falta de disciplina y una excesiva prisa para saltar etapas y llegar a lo más alto. Su regreso a un país en guerra, contra un guerrillero desafiante y peligroso. Sus ojos puestos en la oportunidad precisa para saltar de la insignificancia al poder.

Su país ocupado por marines y su inglés facilitándole entrar en la confianza de los interventores. Sus pantalones bombachos, sus botas de charol y una fusta de mando que le regaló el Capitán Lake, y así se miraba marcial y decidido para seguir su destino. Dio la orden de muerte para el “bandido” sin que le temblara la voz y sin que le remordiera la conciencia, porque todo lo había hecho por la patria como se lo dijeron sus oficiales y los del ejército de ocupación. Y así llegó al poder total, aclamado por rojos y verdes porque él era el símbolo de la paz y el progreso. Porque habría de dirimir los antagonismos partidarios y redimir las pesadas cadenas del atraso.

¿Qué hizo? Se preguntaba para que lo llamaran dictador, cuando todo cuanto procuró fue para aliviar a los pobres de la pobreza, a las viudas de la tristeza y a los niños de la orfandad. Consiguió la paz precisamente para que hubiese bienestar y progreso.

En principio su corazón estaba con los trabajadores y su lema: Primero el Obrero, era legítimo, porque él había sido un obrerista de corazón. Les había dado a los obreros, a pesar de los capitalistas vende—patria, un Código del Trabajo, uno de los más avanzados en el mundo. Les había creado un Seguro Social para que los obreros al momento de llegar a la ancianidad no murieran en el desamparo.

Todos los Primeros de Mayo, él había marchado a la cabeza con sus obreros reclamando justicia social y cantado con ellos La Internacional. Se abrazó con Lombardo Toledano el líder de los sindicalistas mejicanos y ambos levantaron los puños como símbolo de la victoria del proletariado. Les había regalado casas para convertirlas en Club de Obreros y por eso no debían sorprenderse que los obreros, por su propia voluntad, le hubiesen erigido bustos o estatuas en el frente de estos clubes. Que más pruebas del amor a su pueblo se podía esperar. Y si es cierto que en algunas ocasiones tuvo que usar la mano fuerte y el puño firme, fue porque como todo padre amoroso, amante del orden y el bien común, tenía que castigar a quienes atentaban contra el pueblo.

El pueblo, su amado pueblo, lo llevó a donde quiso y si en algún momento el pueblo le hubiese pedido dejar el mando, él inmediatamente lo hubiera hecho. Y si se tuvo que reelegir fue porque el pueblo se lo pidió y nadie más.

Pero también reflexionaba: los políticos me embrocaron con sus cantos de sirenas: General usted es el único. General con usted hoy y siempre. General que no haya receso, siga hasta terminar su obra. General si usted nos deja quien va a continuar el progreso. Los vende patria y la oligarquía lo quieren ver fuera del poder para vender de nuevo el país a los inversionistas extranjeros.

Que sin usted somos huérfanos de padre y madre. Que hasta la Santa Iglesia Católica ruega a Dios por su salud eterna. Y ¿porque dios o demonio estoy aquí muriendo a fuego lento en este infierno de intestinos ardientes? ¿A quién hice tanto mal para que se alegraran con mi muerte? No es la bala que me quema sino el poder que me consume y que me hace maldecir a todos los generales que me sucederán en el mando y que sufrirán de igual desgracia. ¿Qué mal hice para que me hicieran tanto mal?

En otro momento de lucidez, el General llamó a su hijo, que le sucedería en el mando y tuvo una larga conversación. Su sabiduría de moribundo profetizó sobre el futuro de los generales y los hombres fuertes que quieren creer en su inmortalidad. Algo que recordaría siempre que el fantasma de la muerte lo asediaba. Una de las advertencias que le dio era que el poder era mortal, porque el que tiene poder quiere más y es un vagón sin freno bordeando el precipicio. Le aconsejó saber cuándo debía bajarse del poder ya que él no estaba muriendo por los estropicios de la bala certera sino por los excesos del poder.

Le profetizó que todos los generales de su siglo y del siguiente terminarán cuando el poder los vuelva insensibles y ciegos. Cuando no acierten a ver de lejos la bala que le pondrá una condecoración de sangre en su pecho estrellado. Le advirtió que el oficio del poder era trabajo de 20 horas y 4 para dormir con los ojos abiertos. Que en este país se sube y se baja por la fuerza, nunca por la razón. Que para conservar la vida por más tiempo hay que tener el poder por menos tiempo. Y finalmente que los que le adulan y sugieren retener el poder por siempre no lo hacen para la salud del general, sino para el beneficio del soldado. Y que eso, como a él se lo hicieron, se lo harán al siguiente.
___________________________

CONTENIDO DEL LIBRO

  • LA MUERTE DEL GENERAL
  • EL GENERAL EN SU LECHO DE MUERTE
  • EL PADRE DE LA PATRIA
  • CUAUTH-OCELOTL
  • LA ESTATUA DEL GENERAL
  • LA CARRETERA DEL GENERAL
  • EL REPORTERO Y LA POLICIA DEL GENERAL
  • LA HIJA DEL GENERAL
  • EL BÉISBOL Y EL GENERAL
  • LAS ELECCIONES
  • COMO BURLAR AL TIRANO
  • LOS POBRES Y EL GENERAL
  • EL CORONEL BRAGUETA
  • LA PISCINA DE CACA
  • ASENCIO
  • LAS TURBAS CELESTIALES
  • EL GENERAL Y LA GUERRA MUNDIAL
  • EL ABOGADO DEL GENERAL
  • EL POETA Y LA AMANTE DEL GENERAL

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14.4.18

Aventuras de Juan Parado - Cuentos

Carlos Alemán Ocampo

Esta colección de relatos es el libro más entrañable del narrador Carlos Alemán Ocampo (El Diriá, Granada, 1941), maestro de oralidad e inventor de historias. Pero aquí reinventa —a partir de una admirable contextualización y recreación— la fantasía popular, centrada en un personaje: Juan Parado (cuyo apellido era Mena), émulo de Pedro Urdemales, Machón Gago, Juan Ventura y otros célebres "mentirosos". Aquí se plasman los sueños y las aspiraciones de la gente que en su entorno vital el autor conoció, recurriendo a un sentido mágico de la vida.

Alemán Ocampo, lingüista formado en España, obtuvo el “Premio Nacional Rubén Darío” en 1995 con su novela Vida y amores de Alonso Palomino y es miembro de número, desde 1998, de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Entre sus obras figuran las novelas "En esos días" (1972) y "Bardmg House San Antonio" (1985); el cuentario "Tiempo de llegada" (1973), la crónica "Y también enséñenles a leer" (1984) y el libro de ensayos culturales "Entre el fuego y el agua" (1986).

Aventuras de Juan Parado. Segunda edición

—1—

EL AYOTAL DEL CABALLO

UN HOMBRE recién casado debe ser cumplidor. Cumplirle con el gasto a la mujer y nunca dejarla sola. No es por la desconfianza, es por la ilusión del cariño con que se casa y porque en los primeros años se le van haciendo las costumbres. El otro asunto es con la mantenencia, el hombre que no mantiene su casa mejor que ni busque mujer, así decía Juan Parado y así lo cumplía.

Cuando Juan Parado se casó con la Fulgencia, fue asunto de admiración, hasta doña Adelita, una señora de Nandaime, de buena familia, casado con un dirialeño, de los hijos del Cabo Ríos, pobres pero muy honrados y decentes, era su vecina, y una vez, cuando ya se fue familiarizando con el barrio, al verla pasar, exclamó:

— ¡Qué suerte la de ese hombre! Esa mujer nunca ha pecado ni con el pensamiento. Hermosa y hacendosa.

En El Diriá, para esos tiempos, Juan Parado, seguía trabajando como tendalero, oficio que conocía desde muchacho. Un tendalero trabaja en todo, desde batir el barro con los pies, hasta darles el fino en los moldes de tejas y ladrillos cuarterones para colocarlos al sol en el enorme patio vacío, que relucía limpio y los hombres en constante movimiento tendían tejas y ladrillos. Buenos ladrillos, cuarterones y buenas tejas. Él trabajó en el mismo tendal donde aprendió Teódulo Ríos que en su día gozó de fama por producir los mejores ladrillos y las mejores tejas que se ocuparon en la reconstrucción de Managua después del aluvión. Suerte para los managuas que acababan de inaugurar el ferrocarril de “Los Pueblos” que pasaba por Catarina. El asunto de los tendales es que únicamente se puede trabajar en verano. Cuando caen los rayos del más ardiente sol para que en una sola mañana, seque el barro que después entrará a los hornos para ser quemado. Algunos de los tendaleros tenían huertas, pero los que no las tenían salían a trabajar por otro lado.

Un año, a la entrada del invierno, se fueron a Rivas a trabajar a los campamentos de siembra de caña que puso ese año Don Rafael Ocampo, en el camino de Veracruz. Allí, esa vez, había trabajo todo el año, desde la siembra y limpia, hasta el cuidado de las ratas para que no molestaran la caña de azúcar cuado iba sazonando. Los trabajadores de El Diriá siempre han sido muy bien acogidos en el trabajo porque son hombres de ñeque y le avientan mejenga a los tacotales y luego al destronque para dejar limpio el terreno. Son hombres que, en tiempos de zafra, antes de que caliente el sol ya tienen cortada una carretada de caña cada uno. Y si es limpia, para esa hora ya tienen por lo menos dos o tres tareas cada uno. Con esa fama arrimó Juan al campamento de Ocampo y se quedó trabajando. Llegó desde El Diriá en su cholenquito, un caballo colorado, brioso en sus tiempos, pero que muy poco le quedaba de los antiguos bríos.

Todos los días, a la caída del sol, colocaba la albarda sobre el maltrecho lomo de El Tayacán, así se llamaba el caballo, y salía para El Diriá: dormía con su Fulgencia y regresaba rayando el amanecer, listo para entrar al pegue antes que los demás trabajadores. Como era puntero, debía ser el primero en estar sobre los surcos en la deshierba, en el desmonte o en el corte de la caña.

Al pobre caballo, de tanto viajar, se le peló el lomo, se le puso una enorme chonela que casi alcanzaba el tamaño de la albarda. No aguantó la viajadera. Juan Parado no lo había visto porque lo agarraba de noche y lo soltaba al amanecer. Compadecido, para darle chance que se restableciera. Juan, autorizado por Ocampo, lo soltó en un potrero cerca de donde cruzaba el río. El caballo anduvo comiendo como desesperado en unos rastrojos de arroz, aunque un poco alejadito de los animales de Ocampo, como que le daba pena juntarse con los animales de raza. Después de comer se revolcó contra el suelo para rascarse la chonela, se levantó más chollado, caminó lento, como que la pensaba para dar el paso, a Juan le dio pesar verlo como cabeceaba. Pensó que la comida de quince tareas de rastrojo de arroz casi una manzana lo habían agotado, porque de ser tan flaco, el caballo desesperado sintió como que nunca más volvería a tener tanta comida enfrente, tragó y tragó tanto zacate del arrozal que se le inflamó la panza y no pudo seguir en pie. Se echó sosegado, muy lentamente, al lado del río. Juan, después de mirarle un rato la paciencia y el acomodo, allí lo dejó.

Pero la ilusión de una mujer no contiene a nadie. Juan no se contuvo en su viajadera, con caballo o sin caballo, él tenía su obligación de promesa. Todas las tardes, después que se enfermó el caballo, salía al camino, se ponía sus caites de burrucha, esperaba la oscuridad y llegaba saltando a El Diriá. A la pasada de los ríos, sobre todo el Ochomogo, tenía que saltar un poco más fuerte para no caer en los pantanos del otro lado. Una vez llegado a El Diriá, se quitaba los caites y tranquilo se dirigía a su casa, donde la Fulgencia lo esperaba con la cena y con ropa limpia para que se alistara al siguiente día. Mientras los otros se quedaban en las barracas de la casa hacienda jugando naipes, bebiendo guarapo fermentado y cantaban al son de guitarras de talalate, hasta que se le acababa el aceite a los candiles.

Un día de tantos, poco después del medio día, cuando ya había despegado del trabajo, los demás amigos, entre risitas soslayadas, indirectas, rectas por allá, se quisieron burlar de él. Juan Parado que tenía mal carácter, en el primer momento se enfureció y amenazó con pegarle un tiro con su rifle guatusero al primero que se volviera a reír.

— No es al primer pendejo que voy a joder, — dijo con el mayor énfasis para dejar claro que hablaba en serio.

Como le conocían la decisión, todos callaron, sólo José Luis Selva, también trabajador y originario de El Diriá, se decidió a romper el silencio, peligroso entre hombre duros y acostumbrados a jugarse la vida por cualquier motivo. Habló:

— Hombré Juan. Yo te creo. Y quiero que me hagás un favor. Ahora que te vayás en la noche al pueblo, si llegás temprano, haceme el favor de ir donde la Chilo, mi mujer y decile que me mande unos puros que dejé amarrados a las teleras de la cama. No le digás ni por favor, así nomás; que me los mande con todo y pañuelo. Vos sabés que aquí los puros están muy caros.

— Ve José Luis, yo te traigo los puros, pero quiero saber a cuántos tengo derecho, esos favores no se hacen de balde.

— Pues te doy la mitad de los puros.

— Trato hecho —confirmó Juan.

Al momento salieron otros que también pidieron favores, para que les trajera o llevara encomiendas, pero Juan los paró:

— Un momento que no soy carreta de carga. Esos puros se los voy a traer a José Luis, porque yo no me hallo a fumar otro tabaco que no sea cosechado en El Diriá.

El día que llevó los puros, todos pensaron que Juan, llegaría cansado o que entraría tarde al trabajo, pero ese día se especializó en despertarlos temprano. Entró a los camarotes mucho antes de la salida del sol… y dando voces, decía:

—Esos haraganes, levántese que ya está a punto de salir el sol.

Todavía sin la claridad completa de la mañana, lo vieron parado junto al camarote de José Luis, en ese momento le entregaba los puros envueltos en el mismo pañuelo rojo que la Chilo recogió en donde José Luis los había dejado.

—Que nadie me haga bulla —dijo con firmeza, sabedor del carácter jocoso de los dirialeños— nada más le hice el favor a mi amigo.

Mientras terminaba de hablar exigía su parte de puros después de cerciorarse que venían completos. A partir de ese momento nadie volvió a dudar de Juan Parado. El grupo de peones siguió trabajando en el mismo campamento durante el resto del año. Para Octubre, todavía con los últimos aguaceros, comenzó la zafra. Limpiaron los trapiches, asearon las calderas, reforzaron los hornos, alistaron bueyes y malacates, buscaron mecates nuevos, reforzaron carretas con estacas grandes apropiadas para el acarreo de la caña. La zafra es alegría y se trabaja día y noche, por turnos. A mediados de diciembre, después de la Purísima, cortaron la primera caña. Juan trabajaba dando el punto de cocimiento en las calderas y de vez en cuando se ponía a hacer alfeñiques para llevarle algo a la Fulgencia, entonces los viajes tenían que ser más rápidos, entre la vaciada de una caldera, la puesta de la miel en los moldes del dulce y dejar que la miel se solidificara. Mientras se llenaba de guarapo la canoa para rellenar de nuevo la caldera, él hacia su viaje. Llegaba a su casa, dejaba su tarro de miel gorda, su alfeñique, hacía lo que llegaba a hacer y se regresaba. Eso sí, a veces no le daba tiempo ni de cambiarse de mudada. Pero durante la zafra así es, hay gente que se pone una ropa cuando comienza y se la quita hasta que termina. Sudada, llena de miel y guarapo y con olor a mujer, de esas que llegaban a los cañales para aprovechar que los hombres están solos y andan con reales porque la mujer se queda en la casa. Aparta son los que llevan hasta el perro y se quedan todos los cuatro meses. Muchas llegan con un hombre y se regresan con otro para otro lado. Ha habido mujeres que anochecen y no amanecen y el hombre se queda con la duda de con quién se fue. Porque para eso se pinta la gente, nunca habla, nunca dice cuál camino tomó una mujer que se fue al descuido del hombre. Lo que se termina diciendo es que se la llevaron los duendes y que desapareció por encanto. Lo peor es que todos los hombres siguen trabajando, como si nada hubiera pasado y ya se sabe que uno de ellos, cometió el hecho.

Así pasaron los meses y la zafra terminó, todos estaban listos para regresar a El Diriá. Juan entre ellos. Puesto en camino, se acordó de su caballo y lo salió a buscar, pensó que estaría repuesto y curado de las chonelas. Lo buscó donde había estado el rastrojo de arroz que estaba de nuevo cultivado, y no lo encontró, entonces se fue a los potreros, llegó al río y lo recorrió de alambrada a alambrada y nada, ni los huesos. Sabía que podía estar vivo, porque en toda la temporada en ningún momento se vieron zopilotes volando en ruedas en la zona.

Varias veces había pasado por un ayotal, con unos ayotes hermosísimos, pero pasaba de viaje. Detenido por un momento decidió chiflarle al caballo cerca del lugar donde lo había visto echarse la última vez. Le silbó.

— Fiiu, fiiu. Fiiu, fiiu.

El caballo relinchó sin aliento, metido entre el ayotal, desde allí venían los relinchos, muy débiles, pero eran los relinchos del Tayacán, su caballo. Se le acercó con el cuidado de no enredarse entre los bejucos del ayote y llegó hasta tocarle el hocico. En la mera chonela, al revolcarse, se le había pegado una semilla de ayote y que, por el cansancio acumulado, la gran comida y la falta de fuerzas, no se pudo levantar. La semilla germinó, echó sus raíces y cuando el caballo quiso despertar, ya era tarde, el bejucal lo tenía enredado. Tuvo que quedarse en el mismo lugar.

Juan Parado se fue a llamar a Ocampo para decirle que allí estaban esos ayotes, que los quitara para llevarse su caballo. Al llegar Rafael Ocampo y ver el cuadro, le dice:

— Amigo, esos ayotes son suyos, la raíz está en la chonela de su caballo. Lo que puedo hacer es prestarle unas carretas para que los lleve a vender. Recuerde que viene la Semana Santa y le pueden dar buena plata.

Salieron cuatro carretadas de ayote que fueron vendidas en Granada, Masaya y Rivas. Muchos reales le quedaron de esa venta, de allí fue que compró su caballo tordillo, compuso su casa y sembró su primer tabacal. El caballito cholenco murió antes de que terminaran de cargar las carretas con los ayotes. No pudo aguantar, ya se le había cerrado el estómago.




CONTENIDO DEL LIBRO:

1. EL AYOTAL DEL CABALLO
2. EL CABALLO VOLADOR
3. LA PASADA DEL TREN
4. EL CORREVENADO
5. EL HOMBRE-SOMBRA
6. LOS SANTOS ÓLEOS DEL SEÑOR OBISPO
7. EL PADROTE
8. LOS CERDOS VIAJEROS
9. EL CAITE SALTADOR
10. EL FORZUDO
11. EL KIKIRIMIAU
12. EL CORRECUSUCO
13. EL VENCEDOR DE LAS CEGUAS
14. EL VENDE CHOCOYOS
15. LAS CABEZAS QUEJOSAS
16. EL FRENO Y LOS FRENITOS
17. EL RESUCITADO
18. EL INQUIETO
19. LOS NIÑOS ENCANTADOS
20. EL UÑUDO
21. EL PIERDEFORTUNA
22. EL VENDEALAMBRE
23. LOS SENTIDOS DE LAS VACAS
24. EL ÁRBOL MÁS GRANDE DEL MUNDO
25. EL CICLISTA
26. EL CORTARROZ

Próximamente disponible en Casa del libro.
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Teléfono 505 2254 5135

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Carlos Alemán Ocampo, el autor.