21.3.17

Leyendas de Nicaragua




EL CADEJO






EL MOSMO



PROCESIÓN DE LAS ÁNIMAS






Spot publicitario del libro





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OTRA LEYENDAS DE NICARAGUA


LA PIJIADA DEL MUERTO



LA LLORONA




LA TOMA-TU-TETA





LA NOVIA DE TOLA




UNA NOCHE OSCURA, OSCURA...




LA MUJER DEL CEMENTERIO


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Cuentos y Mitos de Nicaragua

 

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16.3.17

¿Qué es el ISBN?

¿Para qué sirve?



El ISBN (International Standard Book Number) es un número único de identificación que se usa internacionalmente para la edición específica de cada libro publicado. Se emplea ante bibliotecas, librerías, distribuidoras, catálogos bibliográficos y bases de datos para registrar libros y manejar pedidos de manera inequívoca. Dado que muchos títulos y autores tienen nombres iguales o similares, el ISBN asegura que una biblioteca, librería o cliente adquiera el producto correcto y, a la vez, distingue entre encuadernaciones de tapa dura, tapa blanda y las ediciones posteriores de un libro, incluyendo sus versiones digitales. Para propósitos de búsqueda cumple una función importante. Muchos autores se preguntan con frecuencia en qué consiste el ISBN y algunos ni lo ha oído mencionar. 

Aunque no todas las plataformas de autopublicación en internet lo exigen, la mayoría sí lo hacen y ofrecen el número ISBN gratuito incluyendo el código de barras, pues es necesario para garantizar la distribución apropiada y la venta de sus libros en sus plataformas de distribución, pero ese número ISBN no puede ser utilizado en otras plataformas de publicación, ni lo podrá utilizar en impresiones personales y querer comercializarlo por su propia cuenta, para eso tendrá que sacar su propio número ISBN que tiene un costo.


El único organismo que garantiza un ISBN sobre el cual tengamos control, es la agencia de ISBN local o sea del país de donde procede el libro y/o es originario el autor. Si usted paga a otra compañía en internet ya sea para autopublicación, impresión bajo demanda, servicios editoriales o similar) por un ISBN, puede tener la certeza de que usted no va a aparecer como editor de ese libro, sino la empresa a la que le está pagando porque es la que realizó el trámite de solicitud. Esto quiere decir que un autor pudo haber desembolsado lo mismo que si hubiera ido por su cuenta y no tener control sobre su ISBN.

En Nicaragua, la agencia ISBN tiene sus oficinas en El Palacio de la Cultura. Para solicitarlo se llena un formulario indicando nombre del autor, número de páginas, encuadernación, tirajes, tipo de cubierta, etc., y un archivo o impresión boceto del libro, para que de esta manera catalogarlo e inscribirlo con esos datos. Al cabo de 24 horas, luego de cancelar el costo (US$ 20.00), se remite el ISBN, el código de barra y la ficha bibliográfica, esta ficha se coloca en el interior del libro en la página de créditos o de copyright. El código de barras, a un buen tamaño, va en la contraportada o cubierta trasera del libro, esta es la que permite que los datos del su libro puedan ser identificados por escáneres ya sea en tiendas, librerías o supermercados.

Importante: Ahora para solicitar el ISBN se redacta una carta de petición al Instituto Nicaragüense de Cultura - INC, dirigida al actual ministro de cultura Ingeniero Luis Morales.

Todo el trámite para su ISBN, lo hacemos con un costo adicional: Contacto valdezmauricio95@yahoo.com

Contamos además con diseño editorial e impresión, en síntesis nuestra editorial se encarga de diseño, edición, gestión ISBN e impresión. 


Visite la página de Casa del libro, Managua, Nicargua

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8.3.17

Mis cuentos cortos de TERROR

Por: Mauricio Valdez Rivas

Una noche oscura

Era una de esas noche oscura, oscura, oscura, pero ayúdenme a decir oscura, oscurísima, solo las estrellas titilantes pegadas en la bóveda celestial me permitían medio ver una figura que parecía ser humana, se movía lentamente, como meciéndose por el viento que de vez en cuando soplaba zarandeando las ramas de los árboles, la figura estaba debajo de uno de los palos de mandarina que formaban una larga hilera, ahí estaba sin ir a ningún lado, a veces parecía agacharse, a veces parecía danzar. Me preguntaba quién o qué podría ser aquello. 

Me agarró la noche por más que aligeré el paso, pero ya estoy cerca de llegar a mi destino. Me detuve, sentí miedo, ese fulano estaba justamente a la orilla del sendero por el que iba caminando, empuñé con fuerza mi machete, di unos cuantos pasos más y grité preguntando: ¿QUIÉN ANDA POR AHÍ? La misteriosa figura parecía que me volteaba a ver, pero nada de responderme, ¿Eres tú Antonio? Pregunté creyendo que se trataba de mi compadre, pues estaba pasando por sus terrenos, pero seguía sin responder, di otros pasos haciendo ruido con el machete rozándolo contra la tierra pedregosa para que el hombre pudiera saber que voy armado y dispuesto a defenderme de cualquier malhechor. Me esforzaba en adivinar si realmente se trataba de alguien, diez metros, siete, mi corazón parecía un tambor redoblando al ritmo del pánico que sentía, mi frente sudaba, todo mi cuerpo estaba helado, me detuve nuevamente; mis rodillas me falseaban, todavía veía a una figura indeterminada, me paralicé al ver, en lo que parecía su cabeza, centellar dos diminutas lucecitas, ¡sus ojos! ¿Son sus ojos? Me preguntaba, quería gritar, pero no me salía ni un sonido de mi gaznate. Temblaba de miedo; pues había escuchado que en ese mismo punto, a la Ramona le había salido un espanto, ¿será el mismo? Me preguntaba.

Comencé a rezar y a bajar a todos los santos del cielo, me llené de valor y al fin pude pronunciar, aunque con voz temblorosa, palabras fuertes reprimiendo a espíritus malignos y hasta del propio Satán, comencé a creer que mi machete para nada me serviría; lo que necesitaba era un crucifijo, pues no hay arma más poderosa para estos casos, que llevar la imagen de Jesús y hasta agua bendita si es posible, eso y por supuesto la fe y la firme creencia en Dios, en Jesucristo y su misericordia, en los ángeles del cielo y todo las fuerzas divinas: “Si Dios está conmigo, quien contra mí,” pensaba y repensaba. 

Encomendé mi alma al Creador y me dispuse enfrentar a la bestia, ¿o será mejor huir? Que digan que Juan aquí huyó y no que aquí murió, pero ¿dónde quedaría la gloria? ¿Mi gloria? Cualquier verdadero hombre estaría dispuesto a ser recordado como un valiente y no como un cobarde, pero quiero vivir, tengo una familia que me espera y dependen de mí, ¡que se friegue la gloria!, Retrocederé y tomaré otro camino, aunque llegue más tarde es mejor llegar bien, como dice el dicho “tarde pero seguro”. Pero ¡que jodido!; Vuelve a mi mente eso de ser macho, ¿dónde quedan mis cojones?, ¿Y mi fe?, ¿Y mi Dios? No hay marcha atrás, ahí voy ¿QUIÉN ERES? A un metro de distancia caminando de prisa, dispuesto a machetear al susodicho que no se quería identificar, pude saber de una vez por todas de lo que se trataba. No era ningún fulano, ni diablo ni cosa que se le parezca, era… ¡vaya! Con que alivio hoy lo digo y le cuento querido lector; era nada más y nada menos que una vieja camisa y un sombrero colgados en una de las ramas bajas del árbol que se mecían por el viento, abajo estaba un arbusto que completaban la figura de la que tanto me había asustado, no sé si fue por molestar que pusieron eso ahí, o si a alguien se le olvido llevar su vestimenta de trabajo, lo único que sí sé, es que llegué sano y salvo a mi rancho, gracias a mi Dios que no me desampara. Esas son las cosas que pasan por la poca visión en una noche oscura, oscura, oscura.

¡Ah!, ¿y las dos lucecitas? Pues eso no lo sé, y nunca lo supe, posiblemente fueron las dos únicas quiebraplatas (luciérnagas) que andaban por el lugar, o lo más probable es que fue otra cosa más producto de mi fértil imaginación.

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Consejo: Enfrenta tus temores y se te revelará la verdad.


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Las cadenas del diablo

Hace tiempo ya, vivía un hombre que le gustaba practicar oraciones de encantamientos y todas esas cosas de brujos, hasta que un día desapareció. La gente lo buscó por todas partes y lo encontraron amarrado con bejucos metido en unos matorrales no muy lejos de su casa.

El hombre dijo que el mismo diablo lo había amarrado con cadenas y dejado ahí, pero nadie le creyó, pues veían que estaba atado con bejucos y no con las cadenas que él decía, pero por si acaso, los pobladores lo llevaron donde el cura para bendecirlo y limpiarlo de todo el mal que pudiera tener. La sorpresa de todos fue días después cuando el infortunado joven apareció muerto en su casa sin que nadie supiera la causa de su deceso.

Nuevamente las personas de buen corazón lo llevaron donde el cura, esta vez para darle cristiana sepultura y orara por el que decían que se lo había llevado el diablo, creían que el maligno había regresado para terminar lo que había empezado.

También dicen algunos testigos, que en el lugar donde habían encontrado amarrado al joven, se pueden notar medio enterradas muchas cadenas llenas de sarro ya envejecidas por el tiempo y que nadie se atreve a tocarlas y muchos optan ni tan siquiera pasar por ahí.
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Puedes leer más de estos cuentos, a como muchas leyendas adquiriendo el libro impreso Cuentos y Mitos de Nicaragua, segunda edición, a través de AMAZON

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4.3.17

Leyendas de piedras: Cerro Quizaltepe y La piedra de Cuapa

En San Lorenzo, jurisdicción del departamento de Boaco, cerca del departamento de Chontales, se levanta una cerro rocoso, como si fuera un inmenso monolito esculpido por la naturaleza, conocido como El Monolito de Quizaltepe, cuya belleza y misterio encanta a los viajeante que lo ven desde la carretera.

Muchas historias fantasiosa se cuenta alrededor de esta cerro sobre duendes, apariciones, espantos y hasta del mismo demonio, así como el canto de un misterioso gallo durante la noche, que lo que lo han podido ver dicen que es de oro.

Dicen los pobladores que han visto en la punta, unos niños pequeñitos caminando en fila y que se trataba de los duendes que habitan el cerro.
Una vez la tierra se abrió y brotó lodo y agua que recorrió montaña abajo, en la misma temporada en que la cruz que habían puesto uno religiosos meses antes se había desaparecido a consecuencia de un rayo que le cayó un una noche de tormenta y serpientes surgieron misteriosamente.

Otra leyenda es la aparición de una extraña luz, que según los lugareños, se trata de un gran diamante que se desplaza desde mediados del cerro hasta el pie del mismo.

En el cerro hay un hueco que le dicen La Cueva del Alumbre, su interior es bien claro por el reflejo de los rayos del Sol y por las piedras de alumbre similar a la loza, al estar adentro se comienza a sentir una suave brisa que se propaga en todo el lugar.
Algunos confunden la popular leyenda de la piedra de Cuapa con un de las leyendas de éste monolito, pero la verdad es que son dos piedras cercanas. Ésta piedra limita al Norte con el municipio de Camoapa, (muy conocido por la aparición de la Virgen María en el lugar) al Sur y Oeste con el municipio Juigalpa,

Leyenda de "Los duendes de la piedra de Cuapa"

Hacía muchos años, una humilde familia vivían en las faldas de la montaña donde está el gran peñasco llamado "La piedra de Cuapa", cuanta la leyenda que unos duendes habitaban esa piedra y se habían enamorado de una de las hijas de la pareja, estos duendes no la dejaban en paz, todo el día la molestaban escondiéndole las cosas, jalándole el pelo, tirándole piedritas, la familia completa ya no los aguantaban más, pues los duende hacían todo eso porque estaban enamorados de una de las hijas de la pareja.

Eran tan traviesos que un día se robaron un burro y cuando los dueños lo buscaron, lo miraron encaramado en lo alto de la piedra de Cuapa. La señora desesperada hizo un trato con ellos; acordaron que si le bajaban a su burro, ella les regalaría a su hija, por supuesto que esto era una mentira de la madre, solo era una treta para recuperar al burro. Cuando los duendes le devolvieron al animal, la señora no cumplió su parte del trato y los duendes empezaron a molestarlos aún más, se volvieron realmente insoportables, era imposible seguir viviendo allí, entonces la familia decidió irse a vivir a otro lugar. Así que empacaron sus cosas y con la carreta cargada hasta el copete de chunches y sin mirar atrás se pusieron en marcha. A mitad del camino, se dieron cuenta de que se les había olvidado unas cosas, y se disponían a regresar para buscarlas, cuando de repente oyeron unas vocecitas que les decían desde detrás del burro... “¡no! ¡si aquí traemos lo que se les había quedado!” ¡Y qué susto! No eran más que los traviesos duendes que venían detrás de ellos...

¡que va, si de esos bandidos no se capea nadie tan fácil!


La Pidra de Cuapa

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